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MEDICINA & HEMATOLOGÍA — Volumen 1, Número 1 · Julio 2026. Número completo

MEDICINA & HEMATOLOGÍA ISSN en trámite V o l u m e n 1 , N ú m e r o 1 , J u l i o 2 0 2 6
Tabla de Contenido 3 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 EDITORIAL n Medicina & Hematología: un espacio para el aprendizaje compartido.................15 Medicine & Hematology: a space for shared learning Germán Campuzano Maya, MD HEMATOLOGÍA CLÍNICA n Enfermedades hematológicas hereditarias (I/III). Una revisión narrativa............17 Hereditary hematological diseases (I/III). A narrative review Germán Campuzano Maya, MD HEMATOLOGÍA CLÍNICA n Enfermedades hematológicas adquiridas (II/III). Una revisión narrativa.............35 Acquired hematologic diseases (II/III). A narrative review Germán Campuzano Maya, MD
Comité Científico / Editorial 5 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 MEDICINA & HEMATOLOGÍA ® Vol. 1, Número 1, Julio 2026 Alberto Uribe Correa, MD Médico Dermatólogo, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Álvaro Posada Díaz, MD Médico Pediatra, Hematología, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Carlos José Jaramillo Gómez, MD Médico Internista cardiólogo, maestría en Telesalud, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Dagnóvar Aristizábal Ocampo, MD Médico Internista, Cardiología, Sicor, Medellín Colombia Esteban Echavarría Escobar, MD Médico Internista, Medicina de Laboratorio, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Fabio Sánchez Escobar, MD Médico Ginecoobstetra, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Guillermo Andrés Herrera Rueda, MD Médico Internista, Hematología, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Iván Gómez Salazar, MD Médico, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Jorge Ospina Duque, MD Médico Psiquiatra, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín Colombia Juan Carlos Guzmán Zuluaga, DDS Odontólogo, CES, Medellín Colombia Juan Manuel Anaya Cabrera, MD Médico Internista, Reumatología, Universidad de Antioquia, Bogotá Colombia Lina Marcela Restrepo Giraldo, MD Médica Internista, Endocrinología, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Luis Alberto Ramírez Gómez, MD Médico Internista, Reumatología, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Mario Arbeláez Gómez, MD Médico Internista, Nefrología, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Mario Melguizo Bermúdez, MD Médico Cirujano, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Mauricio Palacio Botero, MD Médico Ortopedista, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Mónica María García Gutiérrez, MD Médica, Cirugía Plástica, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia Óscar Osío Uribe, MD Médico Internista, Epidemiología Clínica, Universidad de Antioquia, Medellín Colombia John Jairo Bohórquez Carrillo, MD Presidente Academia de Medicina de Medellín, Medellín, Colombia. Pablo Javier Patiño Grajales, MD Decano Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia
7 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Página legal La publicación MEDICINA & HEMATOLOGÍA® es una re- vista científica digital de acceso abierto, de publicación mensual, dedicada a la difusión de la hematología clínica y de laboratorio y de su aplicación en la práctica médica diaria. Dirigida a profesionales de la salud en pre- grado y posgrado. Con el apoyo académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y de la Academia de Medicina de Medellín. Titularidad y equipo editorial Director-Editor: Germán Campuzano Maya, MD, especialista en hematología y en medi- cina de laboratorio. Diseño y maquetación: Carlos Alberto Calderón Gallego. Comité Científico y Comité Editorial: ver pág. 5 de este número, con los dignatarios de la Uni- versidad y de la Academia en el encabezado. Edita: Alfa2Beta2 Editora Médica · Calle 33 #43B-06 (1020), Medellín, Colombia · Tel./ WhatsApp +57 312 666 9815 · www.med- yhem.com. Imagen de portada Coágulo de sangre (trombo). <a href=”ht- tps://www.vecteezy.com/free-photos/bloo- d”>Blood Stock photos by Vecteezy</a>. Banco de imágenes de uso libre con atribu- ción. Contacto y correspondencia Correo editorial: gcm@hematologo.com.co · Web: www.medyhem.com. Artículos, cartas y propuestas: carta de presentación con de- claración de módulo, originalidad y ausencia de envío simultáneo; manuscrito en formato editable; resumen y palabras clave en español e inglés; tablas en el documento; y figuras en alta resolución. Licencia de uso Los contenidos se publican bajo la licencia Creative Com- mons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Inter- nacional (CC BY-NC-ND 4.0): se permite copiar y redis- tribuir el material en cualquier medio o formato, con el crédito apropiado, un enlace a la licencia y sin fines co- merciales; no se permiten obras derivadas. El texto legal completo: creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ deed.es. Derechos y reproducción © 2026 MEDICINA & HEMATOLOGÍA® / Alfa2Beta2 Editora Médica, Medellín, Colombia. Los autores conser- van la autoría intelectual de sus trabajos y el derecho de uso docente con cita de la fuente. Prohibida la reproduc- ción total o parcial con fines comerciales sin autorización escrita del Editor. Los autores responden por el conteni- do de sus artículos, incluidas las correcciones del Comité Editorial. Ética editorial La revista se rige por las buenas prácticas del Committee on Publication Ethics (COPE, publicationethics.org): re- visión por pares a doble ciego, originalidad, declaración de conflictos de interés, financiación, contribución de los autores y aprobación ética, según corresponda. Las deci- siones del Editor son definitivas, sin perjuicio del recurso fundamentado ante el Comité Editorial. Acceso abierto, archivo y preservación Cada número se archiva de forma permanente en www. medyhem.com y en el repositorio institucional de respal- do designado por la editorial; los artículos conservan su DOI y su URL permanentes. Política de acceso abierto sin cargos por publicación ni por lectura. Indexación y depósito legal Indexación: proceso a iniciar tras la asignación del ISSN; se comunicará en esta página. Depósito legal: en trámite ante la Biblioteca Nacional de Colombia. Los identifica- dores ISSN, e-ISSN y DOI consignados en esta página se- rán reemplazados por los oficiales una vez que se asignen.
Presentación 9 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 MEDICINA & HEMATOLOGÍA (ISSN en trámite) es una revista científica dedicada a la difusión de la hematología clínica, con el apoyo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y de la Academia de Medicina de Medellín. Es una publicación periódica de carácter científico y aca- démico que se edita mensualmente y llega a sus lectores a través de diversos medios electrónicos, garantizando una difusión ágil y de amplio alcance en la comunidad de profesionales de la salud. Misión: Difundir el conocimiento científico en el campo de la hematología clínica mediante con- tenidos rigurosos, actualizados y aplicables a la práctica clínica diaria, contribuyendo a mejorar la atención de los pacientes y al fortalecimiento de las competencias de los profesionales de la salud en todos los niveles de complejidad asistencial. Visión: Consolidarse a medio plazo como la revista de referencia en la difusión de la hemato- logía clínica en el país y en la región, reconocida por su excelencia académica, su enfoque práctico, su capacidad de adaptación a las realidades locales y su compromiso con la formación de las nuevas generaciones de profesionales y estudiantes del ámbito de la salud. A través de los temas abordados en MEDICINA & HEMATOLOGÍA, la revista actualiza y fortale- ce las competencias de todos los profesionales de la salud que, en su práctica diaria, se enfrentan al diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con enfermedades hematológicas o con mani- festaciones clínicas de origen hematológico. Está dirigida a todas las comunidades de la salud, tanto a profesionales médicos como a no médicos. Asimismo, se extiende en especial a los estudiantes de grado y posgrado de medicina y de programas afines, quienes encontrarán en esta revista una herramienta fundamental para su formación integral y su aproximación temprana a la hematología clínica y de laboratorio, sentando las bases de un aprendizaje que perdurará a lo largo de su ejercicio profesional. MEDICINA & HEMATOLOGÍA se estructura en secciones fijas definidas por el Comité Editorial y el Comité Científico, acordes con las necesidades de su comunidad lectora. Estos comités, integra- dos por reconocidos expertos nacionales e internacionales, seleccionan y curan los contenidos para garantizar la pertinencia, la actualidad y la aplicabilidad de cada número mensual. Las secciones que componen la revista son las siguientes: Hematología Clínica. Está dedicada a la revisión completa y sistemática de las enfermedades hematológicas, abordadas según su relevancia clínica y epidemiológica, y constituye el pilar con- ceptual sobre el cual se edifican los demás contenidos de la revista. Esta sección profundiza en la fisiopatología, el cuadro clínico, el diagnóstico diferencial y las pruebas de laboratorio indispensables para el abordaje de anemias, neoplasias hematológicas, síndromes mieloproliferativos y linfoproli- ferativos, trastornos de la hemostasia y de la trombosis, y enfermedades raras de la sangre, con el objetivo de proporcionar una base conceptual sólida y actualizada que permita al lector comprender la esencia de cada enfermedad y su manejo fundamentado en la evidencia. Los artículos de esta sec- ción serán escritos por hematólogos con amplia experiencia clínica y académica, lo que garantizará la rigurosidad y la actualidad de los contenidos. Hematología y Medicina. Desarrolla una revisión completa y multidisciplinaria, elaborada en colaboración con un especialista invitado de otra área médica, que aborda las manifestaciones hematológicas de las enfermedades propias de cada especialidad. En cada número, se abordan las manifestaciones hematológicas de la especialidad invitada, así como las alteraciones de la sangre y sus componentes que pueden presentarse como consecuencia de dichas enfermedades o de sus tra- tamientos, con el objetivo de integrar el conocimiento hematológico con las diversas especialidades
10 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Presentación médicas, demostrando la interrelación fisiopatológica y clínica para optimizar el abordaje integral del paciente, comprendiendo la hematología como un eje transversal conectado con todas las ramas de la medicina clínica. Los artículos de esta sección serán escritos por hematólogos en colaboración con especialistas invitados de cada área médica abordada, lo que asegurará una perspectiva integra- dora y aplicable a la práctica clínica. Laboratorio de Hematología. Está dedicada a la revisión completa y actualizada de las prin- cipales pruebas diagnósticas que utiliza la hematología en la práctica diaria, desde el hemograma hasta las técnicas avanzadas de biología molecular. Esta sección aborda el fundamento técnico de cada prueba, sus indicaciones, limitaciones, la correcta interpretación de los resultados y su integra- ción con la sospecha clínica, con el objetivo de desarrollar competencias en la interpretación racional y crítica de las pruebas de laboratorio, optimizando su uso, reduciendo la variabilidad en la práctica clínica y promoviendo un uso eficiente de los recursos diagnósticos, incluyendo estudios de coagula- ción, citometría de flujo, citogenética y otras técnicas avanzadas. Los artículos de esta sección serán escritos por hematólogos y profesionales relacionados con el laboratorio clínico y la medicina de laboratorio (patología clínica), lo que garantizará una visión integral, desde la técnica hasta la apli- cación clínica de los resultados. Algoritmos en Hematología. Desarrolla, de manera práctica y visual, algoritmos diagnósticos para las principales enfermedades o alteraciones hematológicas, adaptados a los distintos niveles de disponibilidad de recursos. Esta sección guía al médico paso a paso, desde la historia clínica y el exa- men físico, pasando por las pruebas de laboratorio de primer y segundo nivel, hasta la confirmación diagnóstica y la derivación oportuna al especialista si es del caso, priorizando la utilidad práctica y la aplicabilidad en escenarios de atención primaria, intermedia y de alta complejidad, con el objetivo de proporcionar herramientas prácticas y secuenciales que faciliten la toma de decisiones diagnós- ticas y terapéuticas en hematología, adaptadas a distintos niveles de complejidad, promoviendo un uso racional y eficiente de los recursos. Los artículos de esta sección serán escritos por hematólogos con experiencia en la estandarización de rutas diagnósticas y en la atención en diferentes niveles de complejidad asistencial. Fronteras de la hematología. Reúne artículos escritos en colaboración directa entre un espe- cialista de otra área de la medicina y un hematólogo, con el propósito de recorrer las fronteras en las que ambas disciplinas se encuentran y se necesitan mutuamente. Cada entrega parte de un territorio clínico compartido —como el que existe entre la cardiología y la hematología— y lo aborda en ambas direcciones: cómo la enfermedad hematológica impacta el ejercicio de la especialidad invitada y, a la vez, cómo las enfermedades y los tratamientos propios de esa especialidad condicionan la sangre, su interpretación y su manejo hematológico. El objetivo es construir puentes de ida y vuelta entre espe- cialidades que comparten pacientes, decisiones y dilemas terapéuticos, aportando una perspectiva bidireccional y aplicable al manejo integral del paciente. Los artículos de esta sección serán escritos por especialistas de las áreas invitadas en coautoría con hematólogos, lo que garantizará el rigor en ambos campos y una lectura útil para ambas comunidades. Cartas al editor. Incluyen la correspondencia recibida de los lectores, como comentarios, apor- tes críticas, preguntas y experiencias clínicas singulares relacionadas con los artículos publicados y con la revista. El Comité Editorial, el Comité Científico y el Editor asumen el compromiso de ofrecer una respuesta oportuna y rigurosa a las inquietudes planteadas, fomentando así un diálogo acadé- mico enriquecedor y una retroalimentación constante que contribuyen a mejorar la calidad de los contenidos. Esta interacción convierte la publicación en un espacio dinámico, participativo y abierto a la construcción colectiva del conocimiento. n
Políticas editoriales 11 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Información para los autores Autoría según el módulo • Hematología Clínica: artículos escritos por hematólogos con amplia experiencia clínica y aca- démica. • Hematología y Medicina: artículos escritos por hematólogos en colaboración con especialistas invitados de cada área médica abordada. • Laboratorio de Hematología: artículos escritos por hematólogos y por profesionales del labo- ratorio clínico y de la medicina de laboratorio (patología clínica). • Algoritmos en hematología: artículos escritos por hematólogos con experiencia en la estanda- rización de rutas diagnósticas y en la atención en diferentes niveles de complejidad asistencial. Las extensiones indicadas son orientativas; el Comité Editorial podrá aceptar manuscritos fuera de rango cuando el tema lo justifique. Proceso editorial El recorrido de un manuscrito en MEDICINA & HEMATOLOGÍA comprende las siguientes etapas: 1. Envío: el autor correspondiente remite el manuscrito en los formatos y por los canales señala- dos en la sección 9, junto con las declaraciones obligatorias (sección 6). 2. Revisión inicial (triaje): el Comité Editorial verifica el cumplimiento de esta guía, la perti- nencia temática del módulo declarado y la originalidad del trabajo. Los manuscritos que no cumplan los requisitos formales serán devueltos para corrección o rechazados. 3. Revisión por pares: los manuscritos aprobados en el cribado son evaluados por al menos dos revisores expertos, designados por el Comité Científico, mediante una evaluación a doble cie- go (autores y revisores se mantienen anónimos entre sí). 4. Decisión editorial: con base en los comentarios de los revisores, el editor y los comités emiten una de las siguientes decisiones: aceptado, aceptado con correcciones menores, requiere revi- sión y reenvío o rechazado. 5. Corrección: los autores atienden los comentarios dentro del plazo señalado en la carta de de- cisión y presentan una respuesta punto por punto. 6. Edición y publicación: los artículos aceptados pasan por corrección de estilo, maquetación y aprobación final de las pruebas por parte de los autores, antes de su inclusión en el número mensual correspondiente.
Políticas editoriales 12 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 En coherencia con el módulo Cartas al editor, los comités y el Editor se comprometen a ofrecer una respuesta oportuna y rigurosa a las inquietudes de los lectores, fomentando un diálogo académico y una retroalimentación constante que mejore la calidad de los contenidos. Preparación y formato del manuscrito Estructura general Los manuscritos de los módulos de revisión (Hematología Clínica, Hematología y Medicina, Labo- ratorio en Hematología) se organizarán con la siguiente estructura, salvo indicación distinta del Co- mité Editorial: 1. Página de título: título del artículo en español e inglés; nombres completos de los autores, filiación institucional y correo electrónico del autor correspondiente; declaración del módulo al que se presenta. 2. Resumen estructurado en español y abstract en inglés (ver 5.2). 3. Introducción: contexto, relevancia clínica y epidemiológica del tema y objetivo del artículo. 4. Desarrollo: cuerpo del artículo, que podrá organizarse en subsecciones (fisiopatología, cuadro clínico, diagnóstico diferencial, pruebas de laboratorio, tratamiento, seguimiento, según el módulo). 5. Conclusiones: síntesis de los mensajes clave aplicables a la práctica. 6. Declaraciones (conflictos de interés, financiación, contribución de los autores, aprobación éti- ca cuando corresponda). 7. Referencias (ver 5.3). Los manuscritos del módulo Algoritmos en Hematología se presentarán con: título, objetivo y alcan- ce del algoritmo, nota metodológica sobre los niveles de recursos considerados, el algoritmo propia- mente dicho en formato visual (diagrama de flujo), explicación paso a paso de cada nodo, situaciones especiales o excepciones y referencias. Formato: papel tamaño carta, márgenes de 2,5 cm, fuente Times New Roman de 12 puntos, interli- neado sencillo o de 1,15, sangría de primera línea en los párrafos y paginación continua. El idioma ofi- cial de la revista es el español; los resúmenes, títulos y palabras clave también se publicarán en inglés. Resumen y palabras clave El resumen estará estructurado en introducción, desarrollo o contenido y conclusiones, con una extensión máxima de 250 palabras, y su traducción al inglés (abstract) deberá ser fiel y de igual extensión. Se incluirán de 3 a 6 palabras clave en español y su versión correspondiente en inglés (keywords), conforme a los DeCS/MeSH, cuando exista el término adecuado. Referencias bibliográficas Las referencias se citarán en el texto con números arábigos entre paréntesis o como superíndices, en orden de aparición, y se listarán al final según el estilo de Vancouver (Norma ISO 690 adaptada a re-
Políticas editoriales 13 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 vistas biomédicas). Se privilegiarán las fuentes primarias y las revisiones recientes (preferiblemente de los últimos cinco años, salvo las referencias clásicas). Toda afirmación relevante sobre eficacia, seguridad o recomendaciones de manejo debe contar con respaldo bibliográfico. Ejemplo: Pérez G, Gómez M, Ruiz A. Diagnóstico de las anemias hemolíticas autoinmunes. Med & Hematol. 2026;3(1):15-24. Tablas, figuras y algoritmos Las tablas y figuras se numerarán consecutivamente con números arábigos (Tabla 1, Figura 1) y lle- varán un título y un pie descriptivo. Cada elemento debe ser autónomo, es decir, comprensible sin recurrir al texto. Las imágenes se remitirán como archivos independientes en alta resolución (mí- nimo 300 dpi). Los algoritmos se presentarán preferiblemente en formato editable (p. ej., diagrama de flujo con nodos numerados) y deberán precisar los puntos de decisión, las pruebas requeridas en cada nivel de complejidad y los criterios de derivación al especialista. Se recomienda limitar el número de tablas y figuras a los estrictamente necesarios para el mensaje del artículo (orientativamente, un máximo de 4–6 elementos por artículo de revisión y 1–2 algorit- mos por artículo del módulo correspondiente). Declaraciones éticas y de transparencia Todo manuscrito debe incluir, en páginas separadas al final del documento, las siguientes declara- ciones: • Originalidad: el manuscrito es inédito y no se encuentra bajo consideración de ninguna otra pu- blicación. La duplicación o fragmentación injustificada de contenidos constituye una falta ética. • Conflicto de intereses: declaración explícita de relaciones financieras, comerciales o persona- les que puedan influir en el contenido. Si no existen, se indicará expresamente. • Financiación: identificación de las fuentes de financiación del trabajo o declaración de ausen- cia de financiación. • Contribución de autores: especificación de la contribución individual de cada autor (concep- ción, redacción, revisión, aprobación final). La autoría debe corresponder a personas que ha- yan contribuido de manera sustancial y que aprueben la versión final. • Aprobación ética: para manuscritos que incluyan datos de pacientes o de investigación con participantes humanos, se indicará el número de acta de aprobación del comité de ética co- rrespondiente. • Consentimiento informado: si el artículo incluye información o imágenes identificables de pa- cientes, se adjuntará la declaración por escrito de consentimiento informado. • Uso de inteligencia artificial: si se utilizaron herramientas de inteligencia artificial en la prepa- ración del manuscrito, se deberá declarar la herramienta utilizada, su finalidad y la supervisión humana del contenido. La responsabilidad final del contenido recae íntegramente en los autores.
Políticas editoriales 14 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Evaluación y decisión editorial La evaluación por pares considerará: la pertinencia y la actualidad del tema; la rigurosidad científica y el sustento en la evidencia; la claridad expositiva y la organización del contenido; la aplicabilidad a la práctica clínica en los distintos niveles de complejidad; la calidad de las figuras, tablas y algorit- mos; y el cumplimiento de esta guía. El Comité Editorial podrá solicitar correcciones de estilo o de formato antes de la revisión por pares. Las decisiones del Editor son definitivas, sin perjuicio del derecho de los autores a presentar un recurso fundamentado ante el Comité Editorial, que responderá en un plazo razonable. Derechos de autor y publicación La aceptación del manuscrito implica la cesión de los derechos de reproducción y distribución a ME- DICINA & HEMATOLOGÍA para su publicación en los medios electrónicos de la revista y su difusión entre los suscriptores del Programa de Educación Continua en Hematología. Los autores conservan la autoría intelectual del trabajo y el derecho a utilizarlo con fines docentes y académicos, siempre que se cite la fuente. La revista se difunde exclusivamente en medios electrónicos, lo que garantiza una distribución ágil y de amplio alcance entre la comunidad de profesionales de la salud. El Comité Editorial podrá establecer modalidades de acceso abierto y licencias de uso, que se informarán a los autores en el momento de la aceptación. Envío de manuscritos y contacto Los manuscritos se remitirán por el canal oficial de la revista (correo electrónico del Comité Editorial o la plataforma de envío, según se publique en la página web del Programa de Educación Continua en Hematología), indicando en el asunto el módulo al que se presentan. El envío incluirá: 1. Carta de presentación dirigida al Comité Editorial, con declaración de módulo, de originali- dad y de ausencia de envío simultáneo a otras publicaciones. 2. Manuscrito completo en formato editable (p. ej., .docx), con las declaraciones éticas y la página de título incluidas. 3. Resumen y abstract, palabras clave y keywords. 4. Tablas en el propio documento y figuras o algoritmos como archivos independientes en alta resolución. Ante cualquier duda sobre el alcance de esta guía, los autores pueden dirigirse al Comité Editorial, que brindará orientación para la correcta preparación de los manuscritos. El Comité Editorial se reserva el derecho de actualizar la presente guía; la versión vigente será la publicada en los medios oficiales de la revista. n
Editorial 15 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Medicina & Hematología: un espacio para el aprendizaje compartido Medicine & Hematology: a space for shared learning «La medicina se aprende en la cabecera del paciente, pero se perfecciona en el diálogo entre colegas.» La hematología quizás sea una de las especialidades que mejor personifican la tensión entre la com- plejidad biológica y la vulnerabilidad humana. Cada día, los médicos enfrentamos decisiones que de- mandan no solo conocimientos técnicos, sino también sensibilidad clínica, habilidades de escucha y, principalmente, humildad para admitir que siempre hay algo nuevo por aprender. Esta revista surge de esa profunda convicción: que el conocimiento compartido puede salvar vidas y que la mejor forma de honrar nuestra profesión es poner al servicio de los demás lo que hemos aprendido a lo largo de los años. Durante décadas, hemos visto que un diagnóstico oportuno, el uso adecuado de las pruebas y la actualización constante marcan la diferencia entre una recuperación exitosa y una complicación evi- table. Sin embargo, también sabemos que el sistema de salud, con sus presiones y limitaciones, puede llevar a tomar decisiones apresuradas o a interpretaciones erróneas. No buscamos señalar culpables, sino reconocer que todos, en algún momento, enfrentamos esas dificultades. La cuestión no es quién falló, sino cómo podemos mejorar en conjunto. Este proyecto editorial honra la humildad académica y la generosidad intelectual. No buscamos dictar cómo hacer el trabajo, sino ofrecer herramientas, perspectivas y experiencias que enriquezcan la labor diaria. Reconocemos que el conocimiento se duplica en pocos años, pero la sabiduría crece lentamente mediante el intercambio sincero entre colegas, el análisis de casos difíciles y la revisión crítica de la evidencia. Por ello, esta revista desea ser un espacio donde el error se convierta en apren- dizaje, la duda motive la investigación y la experiencia colectiva sirva a todos. La formación continua no es solo un lujo, sino una obligación tanto ética como profesional. Dado que la información médica se duplica cada pocos años, mantenerse actualizado es fundamental y también una oportunidad para mejorar. Cada artículo, guía clínica o caso presentado abre una puer- ta para ofrecer a los pacientes una atención más segura y humana. Esta publicación no pretende ser la única fuente de conocimiento, sino una contribución más, hecha con rigor, cariño y un genuino compromiso con el bienestar de la comunidad médica y, a través de ella, de los pacientes.
Editorial 16 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Queremos que cada página de Medicina & Hematología sea una oportunidad para crecer juntos, aprender tanto de los éxitos como de los errores, y construir un conocimiento colectivo que vaya más allá de las individualidades. La hematología es un campo fascinante, lleno de matices, y en cada ar- tículo buscamos reflejar esa belleza. Invitamos a todos los colegas a participar activamente enviando sus casos, reflexiones y preguntas. Porque esta revista no es de unos pocos; es de todos los que creen que la medicina mejora cuando se comparte. Al final, el verdadero legado de un maestro no reside en los libros que escribe, sino en los discípu- los que inspira y en la comunidad que ayuda a formar. Nuestro deseo es que esta publicación sirva como un faro, iluminando el camino de muchos, creando un espacio de encuentro donde la ciencia y la humanidad se unen y recordando que, en medicina, el aprendizaje es constante. ¡Bienvenidos a esta nueva aventura académica! n Germán Campuzano Maya, MD Médico Hematólogo Director - Editor Medicina & Hematología Medellín, Colombia, julio de 2026
Hematología Clínica 17 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias (I/III). Una revisión narrativa Hereditary hematological diseases (I/III). A narrative review Germán Campuzano Maya, MD1 «La sangre es el testigo más fiel de la vida, porque nunca miente y siempre recuerda.» José Saramago (1922-2010. Escritor, Premio Nobel de Literatura 1998) Resumen. Las enfermedades hereditarias del sistema hematopoyético comprenden un conjun- to diverso de trastornos causados por mutaciones en genes que codifican proteínas clave para la producción, la función y la destrucción de las células sanguíneas, así como para la coagulación. La herencia puede ser autosómica dominante o recesiva, con variabilidad en la expresión clínica y ca- sos esporádicos debidos a mutaciones de novo. Esta revisión describe estas enfermedades según los componentes del sistema hematopoyético: eritrocitos (anemias por falla medular, hemólisis por hemoglobinopatías, talasemias, membranopatías y enzimopatías), leucocitos (inmunodeficiencias y neutropenias), plaquetas (trombocitopatías), coagulación (hemofilias y trombofilias), proteínas plas- máticas (hemocromatosis), ganglios linfáticos y bazo. El diagnóstico requiere pruebas genéticas es- pecializadas y un enfoque multidisciplinario. Los avances en terapia génica con CRISPR-Cas9 ofre- cen nuevas y prometedoras opciones terapéuticas para condiciones como la anemia falciforme y la β-talasemia. Palabras clave: enfermedades hematológicas hereditarias; anemia hemolítica; hemoglobinopa- tías; trombofilia; terapia génica. Summary. Hereditary hematopoietic diseases are a diverse set of disorders caused by mutations in genes responsible for blood cell development, function, destruction, and coagulation factors. The- se conditions can be inherited in an autosomal dominant or recessive manner, with clinical variabi- 1 Médico especialista en Hematología y Medicina de Laboratorio, Profesor ad Honorem, Facultad de Medicina, Univer- sidad de Antioquia, Medellín Colombia. Dirección e-mail: gcm@hematologo.com.co
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 18 lity and sporadic cases resulting from de novo mutations. This review organizes these diseases based on components of the hematopoietic system: erythrocytes (including bone marrow failure anemias, hemolytic conditions from hemoglobinopathies, thalassemias, membranopathies, and enzymopa- thies), leukocytes (such as immunodeficiencies and neutropenias), platelets (thrombocytopathies), coagulation factors (hemophilias and thrombophilias), plasma proteins (like hemochromatosis), as well as lymph nodes and spleen. Diagnosing these disorders accurately requires specialized genetic testing and a multidisciplinary approach. Recent progress in gene therapy using CRISPR-Cas9 pre- sents promising curative options for diseases like sickle cell anemia and β-thalassemia. Keywords: hereditary hematologic diseases; hemolytic anemia; hemoglobinopathies; throm- bophilia; gene therapy. a a a La hematología clínica es una subespecialidad médica que se ocupa del estudio, diagnóstico, tra- tamiento y seguimiento de las enfermedades del sistema hematopoyético, que incluye la sangre, la medula ósea, el bazo y los ganglios linfáticos. En Colombia, esta subespecialidad fue reconocida en 1981 por la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame) como una rama derivada de la medicina interna y de la pediatría. Las manifestaciones hematológicas pueden originarse por alteraciones en las células progenito- ras, ya sea por mecanismos genéticos, por enfermedades adquiridas en órganos hematopoyéticos o como signos de enfermedades en órganos no hematopoyéticos, que se reflejan en los resultados hematológicos. Esto muestra la interconexión y la amplitud del sistema hematopoyético con todos los órganos que reciben sangre. La transversalidad de la hematología se debe a que la sangre recorre todo el cuerpo y actúa como un “espejo” que refleja procesos patológicos locales o sistémicos. Por ello, un hallazgo hematológico anormal puede ser la primera evidencia de una enfermedad del sistema hematopoyético o de una afección de otro órgano que afecta la sangre de forma secundaria. Esta propiedad convierte al hematólogo en un consultor clave en la práctica clínica, pues sus hallazgos orientan el diagnóstico y el tratamiento en diversas especialidades. Desde una perspectiva práctica, la hematología puede dividirse en tres categorías principales: en- fermedades hereditarias de la sangre (I/III), enfermedades secundarias (II/III) y manifestaciones en la sangre de enfermedades no hematológicas (III/III). La importancia y el alcance de cada una serán abordados en tres artículos distintos. Este primer artículo se centra en la primera categoría, es decir, en las enfermedades hereditarias, causadas por mutaciones genéticas que afectan la producción, la función o la destrucción de los componentes de la sangre y de los factores de coagulación. Enfermedades hereditarias de los eritrocitos Las enfermedades hereditarias de los eritrocitos se presentan por falla a nivel de la medula ósea, por hemólisis derivada de defectos estructurales de los eritrocitos y por trastornos del metabolismo de los eritrocitos.
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 19 n Recuadro 1. Para tener en cuenta Sospecha clínica: Ante citopenias inexplicadas, anemia hemolítica, sangrados o trombosis recurrentes en pacientes jóvenes, especialmente con antecedentes familiares o malformaciones congénitas, debe considerarse una enfermedad hematológica hereditaria. Importancia del diagnóstico precoz: Permite prevenir complicaciones graves (sobrecarga de hierro, sepsis, crisis vasooclusivas), evitar tratamientos innecesarios y planificar el trasplante de progenitores hematopoyéticos o la terapia génica. Abordaje multidisciplinario: Requiere la participación de hematólogos, genetistas, pediatras y espe- cialistas en terapia transfusional y en trasplante. Terapias emergentes: La edición genética con CRISPR-Cas9 (Casgevy®) ha sido aprobada para la ane- mia falciforme y la β-talasemia, ofreciendo un potencial curativo sin los riesgos del aloinjerto. Anemias por falla medular Este grupo heterogéneo de trastornos genéticos afecta la hematopoyesis y se caracteriza por citope- nias periféricas, medula ósea hipocelular o displásica, así como por una predisposición a neoplasias hematológicas y diversas malformaciones congénitas [1]. Incluyen la anemia de Fanconi, la ane- mia de Diamond-Blackfan y la disqueratosis congénita, entre otras. La anemia de Fan- coni, autosómica recesiva (también ligada a X), afecta la reparación del ADN y causa pancitopenia progresiva, falla medular, malformaciones congénitas (como anomalías renales y cardíacas) y predis- posición a neoplasias. Clínicamente, estos pacientes presentan baja estatura, manchas café con leche y microcefalia; un diagnóstico precoz facilita el seguimiento oncohematológico y la planificación de trasplantes de progenitores hematopoyéticos [2]. La anemia de Diamond-Blackfan, otra enfer- medad autosómica dominante, se caracteriza por anemia macrocítica, falla selectiva de la medula en la serie eritroide, y suele manifestarse en los primeros meses con palidez, retraso en el crecimiento y malformaciones craneofaciales y de los pulgares; su identificación temprana evita transfusiones innecesarias y sugiere el uso de corticoides [3]. La disqueratosis congénita, también conocida como síndrome de Zinsser-Engman-Cole, es un trastorno ligado al cromosoma X, autosómico dominante o recesivo. Es una telomeropatía que presenta una tríada: hiperpigmentación reticular en cuello y tronco, distrofia ungueal y leucoplasia oral, seguida de falla medular progresiva, fibrosis pul- monar y cirrosis. Es fundamental sospecharla en pacientes jóvenes con trombocitopenia inexplicada o síndrome mielodisplásico precoz, ya que su pronóstico es grave y requiere un trasplante de medula ósea temprano [4]. Por último, las anemias diseritropoyéticas congénitas son un con- junto de trastornos raros que afectan la eritropoyesis, generando anemia crónica hiporregenerativa, eritropoyesis ineficaz, hemólisis y sobrecarga de hierro secundaria. Detectar estas enfermedades a tiempo es crucial, pues permite iniciar un tratamiento que puede prevenir complicaciones fatales y mejorar el pronóstico vital de los pacientes [5, 6].
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 20 Anemias por destrucción de eritrocitos Las anemias hemolíticas hereditarias constituyen el grupo más numeroso de anemias hemolíticas, siendo las más frecuentes las hemoglobinopatías, las talasemias, las membranopatías y las enzimo- patías. Hemoglobinopatías y talasemias Las hemoglobinopatías son trastornos hereditarios que afectan a la estructura o la producción de hemoglobina y pueden causar anemia hemolítica crónica debido a mutaciones en los genes de la globina. Su presentación clínica varía desde formas asintomáticas hasta anemias severas que requie- ren transfusiones. Entre las principales están la hemoglobinopatía SS y CC, la α-talasemia y la β-talasemia. La hemoglobinopatía SS (anemia falciforme) resulta de una mutación en el gen de la β-globina (Glu6Val), que reemplaza el ácido glutámico por valina en la posición 6, dando lugar a la hemoglobina S (HbS). La desoxigenación provoca la polimerización de HbS, deforman- do los eritrocitos en forma de hoz y causando anemia hemolítica, crisis vasooclusivas dolorosas y daño orgánico progresivo [7]. La hemoglobinopatía CC se debe a una mutación en el mismo sitio (Glu6Lys), en la que un ácido glutámico es sustituido por lisina, lo que da lugar a la hemoglobina C (HbC). Esto provoca anemia hemolítica leve a moderada, esplenomegalia, ictericia y riesgo de litiasis biliar. En la sangre periférica, los eritrocitos en diana o en sombrero mexicano son característicos. La α-talasemia, trastorno hereditario causado por deleciones o mutaciones en los genes HBA1 y HBA2 (cromosoma 16), reduce la producción de las cadenas α de hemoglobina, lo que provoca pre- cursores eritroides con exceso de cadenas β (en adultos) o γ (en el feto), lo que destruye la membrana celular y acorta la vida útil del glóbulo rojo. Esto se traduce en anemia microcítica e hipocrómica, desde formas asintomáticas hasta la hidropesía fetal letal (pérdida de los 4 genes). La β-talasemia, también hereditaria, implica mutaciones o deleciones en el gen HBB (cromosoma 11), que disminu- yen o eliminan la producción de la cadena β, provocando un exceso de cadenas α libres que generan eritropoyesis ineficaz, anemia microcítica severa, dependencia transfusional desde el primer año y sobrecarga de hierro que daña el corazón, el hígado y las glándulas endocrinas. Las formas leves, como la talasemia menor, son asintomáticas. Las enfermedades hematológicas hereditarias, como la anemia falciforme y la β-talasemia, que antes se consideraban intratables, han experimentado una transformación hacia tratamientos con potencial curativo en los últimos años. Aunque el trasplante alogénico de células madre hemato- poyéticas ha demostrado eficacia, su uso sigue limitado por la escasez de donantes compatibles y el riesgo de enfermedad del injerto contra el huésped, lo que lo restringe a unos pocos pacien- tes [8]. Por su parte, la terapia génica, especialmente la edición genética mediante CRISPR-Cas9, ha emergido como un avance revolucionario que supera estos obstáculos [9]. Este método consiste en extraer las células madre hematopoyéticas del paciente, corregir la mutación en el laboratorio y reimplantarlas, eliminando los riesgos inmunológicos asociados al aloinjerto. La plataforma CRIS- PR-Cas9 (Casgevy®), recientemente aprobada para la anemia falciforme y la β-talasemia, re- activa la producción de hemoglobina fetal al inhibir la expresión del gen BCL11A [10]. Los ensayos
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 21 clínicos muestran que esta estrategia elimina las crisis vasooclusivas en la anemia falciforme y permite la independencia transfusional en más del 90% de los pacientes con talasemia [10]. Esta terapia no solo ofrece una alternativa curativa sin las complicaciones inmunológicas del trasplante, sino que también marca un cambio de paradigma en la medicina regenerativa, acercando la cura definitiva a enfermedades consideradas irreversibles durante décadas. Membranopatías En las membranopatías ocasionadas por daño de la membrana eritrocitaria, las formas más fre- cuentes son la esferocitosis y la ovalocitosis hereditaria. La esferocitosis hereditaria, una enfermedad que en el 75% de los casos se hereda de forma autosómica dominante, aunque también puede ser recesiva o de novo, se caracteriza por anemia hemolítica, ictericia y esplenomegalia. La esplenectomía, recomendada en casos graves, suele normalizar los niveles de hemoglobina en la ma- yoría de los pacientes y cura clínicamente la enfermedad, aunque los hallazgos típicos en la sangre periférica y los cuerpos de Howell-Jolly persisten [11]. Por otro lado, la ovalocitosis hereditaria, también una enfermedad autosómica dominante (con variantes recesivas), suele ser asintomática, pero puede manifestarse con hemólisis leve o, en casos raros, con anemia, esplenomegalia e ictericia clínica. Es relevante por su frecuente subdiagnóstico y su característica morfológica en la sangre periférica, que facilita el diagnóstico diferencial [12]. Enzimopatías Entre las enzimopatías resultantes de alteraciones en las vías enzimáticas de los eritrocitos, las más frecuentes son la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y la de piruvato quinasa. La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, enfermedad recesiva ligada al cromoso- ma X, se caracteriza por anemia hemolítica aguda inducida por estrés oxidativo, como infecciones, medicamentos o el consumo de habas. Detectarla a tiempo previene la exposición a fármacos peli- grosos y la realización de pruebas de hemólisis innecesarias en el laboratorio [13]. La deficiencia de piruvato quinasa, enfermedad autosómica recesiva, es la causa más común de anemia hemolítica congénita no esferocítica crónica, con síntomas que incluyen anemia variable, hiperbilirrubinemia y riesgo de litiasis biliar. Es crucial realizar un diagnóstico diferencial con otras anemias hemolí- ticas, ya que el tratamiento (como transfusiones y esplenectomía) difiere del de la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa [14]. Anemias por déficit o alteraciones de los hematínicos Las anemias hereditarias debidas a deficiencias o alteraciones en el metabolismo de los hematínicos, componentes clave de la eritropoyesis, constituyen un grupo diverso de trastornos con bases fisio- patológicas complejas. Un ejemplo relevante es la anemia sideroblástica hereditaria, que no se debe a una deficiencia de hierro, sino a un uso defectuoso del mismo a nivel mitocondrial en los eritroblastos, lo que provoca su acumulación anormal en forma de sideroblastos en anillo [15]. Este
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 22 defecto, frecuentemente asociado a mutaciones en genes como ALAS2 o SLC25A38 — que codifican proteínas esenciales para la biosíntesis del hemo y el metabolismo mitocondrial —, también puede estar relacionado con errores congénitos en el metabolismo de la vitamina B12 o del folato, lo que puede llevar a anemias megaloblásticas graves [16, 17]. Además, el síndrome de anemia mega- loblástica sensible a la tiamina, un trastorno autosómico recesivo, se atribuye a mutaciones en el transportador de tiamina y se caracteriza por la tríada clínica de anemia, diabetes mellitus y pérdida auditiva neurosensorial [18], lo que demuestra cómo un fallo en el metabolismo vitamínico puede ocasionar manifestaciones sistémicas. Esta fisiopatología compleja subraya la importancia de un diagnóstico diferencial riguroso, que requiere pruebas genéticas y metabólicas, para implemen- tar un tratamiento específico que puede variar desde la suplementación con hematínicos deficientes hasta el manejo de complicaciones por sobrecarga de hierro [15, 17]. Enfermedades hereditarias de los leucocitos Las enfermedades hereditarias de los leucocitos constituyen un grupo diverso de inmunodeficiencias primarias, caracterizadas por alteraciones en la cantidad o la función de los neutrófilos, con una prevalencia generalmente muy baja. Entre los defectos funcionales se incluye la enfermedad gra- nulomatosa crónica, causada por mutaciones en los genes de la NADPH oxidasa; en la mayoría de los casos, es ligada al cromosoma X o autosómica recesiva e impide la eliminación eficaz de los microorganismos. Clínicamente, se caracteriza por infecciones bacterianas y fúngicas recurrentes y graves, inflamación excesiva y formación de granulomas [19]. La deficiencia de adhesión leuco- citaria tipo 1, de transmisión autosómica recesiva, se caracteriza por retraso en la caída del cordón umbilical, infecciones recurrentes de piel y mucosas, periodontitis y mala cicatrización [20]. En los síndromes ligados a anomalías en los gránulos citoplasmáticos, el síndrome de Chediak-Higas- hi, también autosómico recesivo, se detecta por albinismo oculocutáneo, infecciones recurrentes y la presencia de gránulos gigantes en los leucocitos; su diagnóstico es morfológico y un reconoci- miento temprano es clave para evitar la fase acelerada (hemofagocitosis) [21]. También se incluyen las neutropenias congénitas graves, que provocan infecciones bacterianas frecuentes desde los primeros meses y un recuento absoluto de neutrófilos persistentemente inferior a 500 por μL; es ne- cesario descartar causas adquiridas y confirmarlas mediante análisis genéticos [22]. La neutrope- nia cíclica benigna, de herencia autosómica dominante, se caracteriza por episodios periódicos de neutropenia profunda cada 21 días, acompañados de fiebre, úlceras orales y adenopatías cervicales [23]; su diagnóstico se realiza mediante recuentos seriados de neutrófilos y detección de mutaciones en el gen ELANE, que codifica la elastasa de neutrófilos [24]. Finalmente, la neutropenia étnica, frecuente en poblaciones afrodescendientes, se manifiesta como neutropenia leve a moderada, sin aumento del riesgo de infecciones. Se atribuye a la redistribución de neutrófilos en los tejidos, en lugar de a una disminución de su cantidad total [25]. Está vinculada al fenotipo Duffy-nulo, causado por variantes en ACKR1, que es común en estas poblaciones [26]. El diagnóstico es de exclusión, ba- sado en la ausencia de infecciones recurrentes, en hemogramas normales y en la procedencia étnica, evitando estudios innecesarios [27, 28].
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 23 Enfermedades hereditarias de las plaquetas Las enfermedades hereditarias de las plaquetas son trastornos que afectan su número, su tamaño o su función. El síndrome de Bernard-Soulier, un trastorno autosómico recesivo, se caracteri- za por trombocitopenia, plaquetas gigantes y tendencia hemorrágica mucocutánea; su diagnóstico se confirma mediante citometría de flujo que revela la deficiencia del complejo GPIb/IX/V [29]. La trombastenia de Glanzmann, también autosómica recesiva, se caracteriza por sangrado mu- cocutáneo espontáneo y recuento plaquetario normal, con agregación plaquetaria muy reducida o ausente debido a un déficit del complejo GPIIb/IIIa [30]. El síndrome de Wiskott-Aldrich, in- munodeficiencia primaria congénita de carácter recesivo ligado al X, se caracteriza por microtrom- bocitopenia, eczema e infecciones recurrentes, lo que incrementa el riesgo de autoinmunidad y de neoplasias [31]. Los trastornos relacionados con MYH9, que agrupan cuatro síndromes clásicos — May-Hegglin, Sebastian, Fechtner y Epstein—, presentan macroplaquetas, trombocitopenia congénita y, progresivamente, nefropatía, sordera neurosensorial y cataratas preseniles; el diagnós- tico se sospecha por inclusiones leucocitarias y se confirma con estudio genético [32]. El síndrome de plaqueta gris, de herencia autosómica recesiva, es causado por mutaciones en el gen NBEAL2 y se caracteriza por sangrado leve a moderado, trombocitopenia y ausencia de gránulos α en las pla- quetas, que aparecen grises en la tinción de Wright [33]. La trombocitopenia con ausencia de radio (TAR) es un trastorno recesivo, causado por mutaciones en el gen RBM8A, que se caracteriza por trombocitopenia y ausencia bilateral de radios en los antebrazos, con pulgares normales [34]. Por último, la trombocitosis familiar, poco frecuente y generalmente heredada de forma autosó- mica dominante, se caracteriza por una elevación persistente de plaquetas [35] y, a diferencia de la trombocitemia esencial, no conlleva riesgo de transformación en neoplasias mieloproliferativas, aunque puede aumentar la tendencia a la trombosis y a las hemorragias [36]. Enfermedades hereditarias de la coagulación sanguínea Las enfermedades genéticas de la coagulación se clasifican en hemorrágicas y trombóticas, según el riesgo de sangrado o de trombosis que representan para el paciente. Hemorrágicas Las enfermedades hereditarias de la coagulación sanguínea incluyen la hemofilia A, la hemofilia B, la enfermedad de von Willebrand, algunas deficiencias raras de factores de coagulación y la afibrinogenemia congénita. La hemofilia A, un trastorno hemorrágico ligado al cromosoma X por déficit de factor VIII, se manifiesta con hemorragias en articulaciones, músculos o tejidos blandos, y su gravedad es inversamente proporcional al nivel de factor VIII. Su diagnóstico se realiza midiendo la actividad del factor VIII y descartando la presencia de inhibidores [37]. La hemofilia B, también ligada al cromosoma X y causada por la deficiencia de factor IX, presenta síntomas similares y requiere dosificación específica del factor IX para su diagnóstico [38]. La enfermedad de von Willebrand, que puede ser autosómica dominante en los tipos 1, 2A, 2B y 2M y recesiva en los tipos 2N y 3, afecta entre el 1% y el 2% de la población mundial y es el trastorno hemorrágico más común
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 24 en ambos sexos. Se caracteriza por sangrado mucocutáneo, como epistaxis, gingivorragia y meno- rragia, así como por una mayor pérdida de sangre durante procedimientos quirúrgicos. Algunas de- ficiencias raras de otros factores, incluidos I, II, V, VII, X, XI y XIII, presentan diátesis hemorrágica variable y requieren pruebas especiales para su detección, lo que las hace difíciles de identificar [39]. La mayoría son hereditarias autosómicas recesivas, aunque la deficiencia de factor XI puede ser autosómica dominante con penetrancia variable. El diagnóstico diferencial incluye la enfermedad de von Willebrand y la hemofilia adquirida, para las cuales se requieren pruebas específicas y dosificación de factores [39]. La afibrinogenemia congénita, de herencia autosómica recesiva, se caracteriza por la ausencia total o una reducción severa del fibrinógeno en sangre, lo que provoca sangrado en el cordón umbilical, hemorragias cerebrales y hematomas espontáneos. Se diagnostica midiendo el fibrinógeno [40]. Trombóticas Las trombofilias son alteraciones genéticas de la hemostasia que aumentan la susceptibilidad a la trombosis y se caracterizan por mutaciones en factores procoagulantes o en inhibidores naturales de la coagulación [41, 42]. La mutación del factor V Leiden, más frecuente en caucásicos, produce resistencia a la proteína C activada y suele manifestarse como trombosis venosa profunda o embo- lia pulmonar, con mayor riesgo en los homocigotos [41, 42]. La mutación G20210A en el gen de la protrombina, la segunda causa genética más común, provoca niveles elevados de protrombina y se asocia con trombosis venosa profunda y superficial [17, 43, 44]. Aunque menos frecuentes, los défi- cits de anticoagulantes naturales pueden ser más graves. El déficit de antitrombina III presenta un alto riesgo trombótico, con una probabilidad de tromboembolismo venoso a lo largo de la vida de hasta el 85%, y se manifiesta con trombosis antes de los 50 años y con resistencia a la heparina [45]. Las deficiencias de proteína C y S, de herencia autosómica dominante, se caracterizan por una actividad anticoagulante reducida y provocan tromboembolismos recurrentes, necrosis cutánea por cumarínicos y pérdida fetal [46]. Finalmente, el síndrome de plaqueta pegajosa, también heredado de forma autosómica dominante, se caracteriza por hiperagregabilidad plaquetaria in vitro a bajas concentraciones de epinefrina y adenosina difosfato [47]. Clínicamente, produce trombosis arterial (infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular) y venosa, con el primer evento antes de los 40 años, y suele presentar fracaso de la anticoagulación oral y buena respuesta a antia- gregantes como la aspirina [47, 48]. Enfermedades hereditarias de las proteínas plasmáticas El plasma sanguíneo contiene más de 4.000 proteínas que desempeñan funciones esenciales, como la coagulación, la defensa inmunitaria, el transporte de sustancias y la regulación metabólica. Las mutaciones en los genes que codifican estas proteínas pueden originar enfermedades por déficit de cantidad o de calidad. Desde la perspectiva hematológica, además de los trastornos de coagulación mencionados, las principales alteraciones de las proteínas plasmáticas incluyen trastornos del meta- bolismo del hierro, especialmente la deficiencia de hepcidina, cuya transmisión suele ser autosómica recesiva, aunque en algunos casos puede ser autosómica dominante, como ocurre con las mutacio-
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 25 nes en ferroportina que confieren resistencia a la hepcidina. Esto altera la regulación adecuada de la absorción de hierro, provocando una absorción excesiva a nivel intestinal y, a largo plazo, la acu- mulación de hierro en órganos como el hígado y el corazón, lo que conduce a la hemocromatosis hereditaria [49]. También se observan otras deficiencias de proteínas transportadoras de hierro, como la atransferrinemia congénita, un raro trastorno autosómico recesivo caracterizado por anemia microcítica e hipocromía ferropénica, refractaria al tratamiento con hierro oral y con depó- sitos de hierro en tejidos. Su diagnóstico requiere estudios específicos de las proteínas encargadas del transporte de hierro. n Recuadro 2. Para recordar Hemoglobinopatía SS (anemia falciforme): Mutación Glu6Val en β-globina → HbS polimeriza en desoxige- nación → crisis vasooclusivas y daño orgánico. β-talasemia: Déficit de la cadena β → exceso de cadenas α → eritropoyesis ineficaz, anemia severa y so- brecarga de hierro. Esferocitosis hereditaria: autosómica dominante (75%) → anemia hemolítica, ictericia y esplenomegalia; la esplenectomía normaliza la hemoglobina. Deficiencia de G6PD: recesiva ligada al X → hemólisis aguda por estrés oxidativo (infecciones, fármacos, habas). Hemofilia A y B: ligadas al X → déficit de factor VIII o IX → hemartrosis y hematomas; gravedad según nivel de factor. Factor V Leiden: Mutación con resistencia a proteína C activada → principal causa genética de trombosis venosa en caucásicos. Trombocitopenia con ausencia de radio (TAR): Recesiva → trombocitopenia y ausencia bilateral de radios con pulgares normales. Asplenia congénita: Mutación en RPSA → riesgo de sepsis neumocócica fulminante; requiere profilaxis y vacunación. Enfermedades hereditarias de los ganglios linfáticos El estudio de las enfermedades que afectan principalmente a los ganglios linfáticos es escaso y com- plejo, ya que la mayoría de estas alteraciones se presentan como parte de inmunodeficiencias pri- marias o de síndromes linfoproliferativos hereditarios más amplios. Además, estas entidades son de baja prevalencia en la población general [50]. El síndrome linfoproliferativo autoinmune, por ejemplo, es un trastorno autoinmune de linfocitos que, en cerca del 85% de los casos, se debe a muta- ciones en el gen FAS. Se caracteriza por linfadenopatía no maligna, esplenomegalia, autoinmunidad y un mayor riesgo de linfomas. El diagnóstico requiere la detección de linfocitos T doblemente nega- tivos (CD4-CD8-) en sangre periférica y de pruebas de apoptosis [50]. Otras enfermedades heredita- rias que afectan a los ganglios incluyen la enfermedad de Hodgkin familiar, cuya base genética aún no está completamente definida, aunque se han identificado variantes de riesgo en genes como KDR, KLHDC8B, PAX5, GATA3 y CCNF [51]. Algunas inmunodeficiencias combinadas graves, como
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 26 el síndrome de Omenn [52] o la deficiencia de LAT, cursan con linfadenopatías secundarias a infecciones oportunistas recurrentes. Mutaciones en genes como ATM, asociadas a la ataxia-telan- giectasia [53], y en NBS1, presentes en el síndrome de Nijmegen [54], también se relacionan con linfadenopatías que forman parte de síndromes de inestabilidad cromosómica y con un aumento del riesgo de desarrollar neoplasias linfoides. Enfermedades hereditarias del bazo Entre las enfermedades hereditarias del bazo, la asplenia congénita aislada es una afección su- mamente rara y potencialmente mortal. Se hereda principalmente de manera autosómica dominan- te, aunque también se han descrito formas de herencia recesiva [55, 56]. Estudios recientes muestran que las mutaciones en el gen RPSA, que codifica la proteína ribosomal SA, representan más de la mitad de los casos de asplenia congénita aislada, lo que provoca una haploinsuficiencia de dicha proteína [55]. El debut típico de la enfermedad suele ser trágico, con una sepsis neumocócica ful- minante, por lo que la detección temprana es fundamental para aplicar profilaxis antimicrobiana y vacunación [24, 56]. La asplenia también puede presentarse como parte de síndromes de lateralidad, como el síndrome de Ivemark (o síndrome de asplenia), un trastorno autosómico recesivo caracterizado por la ausencia del bazo, malformaciones cardíacas complejas, isomerismo pulmonar y anomalías viscerales [57, 58]. Otras anomalías congénitas asociadas incluyen el bazo accesorio, presente en un 10% a 30% de la población (con una prevalencia meta-analítica del 14,5%), el bazo errante, que presenta movilidad anormal debido a desarrollo defectuoso de sus ligamentos (con una prevalencia del 0,2% y posible torsión o abdomen agudo), las fusiones esplenogonadales, raras y que afectan mayormente a varones, y los quistes esplénicos congénitos, extremadamente raros con una incidencia del 0,07% en autopsias [59]. Tabla 1 Enfermedades hematológicas hereditarias por componentes del sistema hematopoyético Componente Categoría Enfermedades principales Herencia Características clave Eritrocitos Anemias por falla medular Anemia de Fanconi AR (también ligada al X) Pancitopenia progresiva, malfor- maciones congénitas, predisposi- ción a neoplasias Anemia de Diamond-Blackfan AD Anemia macrocítica, falla selecti- va eritroide, malformaciones cra- neofaciales Disqueratosis congénita Ligada al X, AD, AR Tríada (hiperpigmentación, dis- trofia ungueal, leucoplasia), telo- meropatía Anemias diseritropoyéti- cas congénitas Variable Eritropoyesis ineficaz, sobrecar- ga de hierro secundaria Hemoglobinopa- tías y talasemias Hemoglobinopatía SS (anemia falciforme) AR HbS (Glu6Val), crisis vasooclusi- vas, daño orgánico progresivo Hemoglobinopatía CC AR HbC (Glu6Lys), hemólisis le- ve-moderada, eritrocitos en diana
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 27 Componente Categoría Enfermedades principales Herencia Características clave Eritrocitos α-talasemia AR (deleciones HBA1/HBA2) Microcitosis, hipocromía; hidro- pesía fetal letal (4 genes perdidos) β-talasemia AR (mutaciones HBB) Anemia microcítica severa, de- pendencia transfusional, sobre- carga de hierro Membranopatías Esferocitosis hereditaria AD (75%) Anemia hemolítica, ictericia, es- plenomegalia; esplenectomía cu- rativa Ovalocitosis hereditaria AD (variantes AR) Usualmente asintomática; mor- fología ovalocítica en sangre pe- riférica Enzimopatías Deficiencia de G6PD Recesiva ligada al X Hemólisis aguda por estrés oxi- dativo (infecciones, fármacos, habas) Deficiencia de piruvato quinasa AR Anemia hemolítica crónica no es- ferocítica; tratamiento con trans- fusiones Deficiencia de hematínicos Anemia sideroblástica hereditaria Ligada al X (ALAS2), AR Sideroblastos en anillo, uso de- fectuoso del hierro mitocondrial Anemia megaloblástica sensible a tiamina AR Tríada: anemia, diabetes mellitus, pérdida auditiva neurosensorial Leucocitos Inmunodeficien- cias y neutropenias Enfermedad granulomatosa crónica Ligada al X, AR Infecciones bacterianas/fúngicas recurrentes, granulomas Deficiencia de adhesión leucocitaria tipo 1 AR Retraso caída cordón umbilical, infecciones recurrentes, perio- dontitis Síndrome de Chediak-Higashi AR Albinismo oculocutáneo, gránu- los gigantes en leucocitos, hemo- fagocitosis Neutropenia congénita grave AD (ELANE) Infecciones desde primeros me- ses, neutrófilos <500/μL Neutropenia cíclica benigna AD (ELANE) Neutropenia profunda cada 21 días, fiebre, úlceras orales Neutropenia étnica (Duffy-nulo) ACKR1 Neutropenia leve-moderada sin infecciones, frecuente en afro- descendientes
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 28 Componente Categoría Enfermedades principales Herencia Características clave Plaquetas Trombocitopatías Síndrome de Bernard-Soulier AR Trombocitopenia, plaquetas gi- gantes, déficit GPIb/IX/V Trombastenia de Glanzmann AR Sangrado mucocutáneo, agrega- ción plaquetaria ausente, déficit GPIIb/IIIa Síndrome de Wiskott-Aldrich Ligada al X Microtrombocitopenia, eczema, infecciones recurrentes, autoin- munidad Trastornos relacionados con MYH9 AD Macroplaquetas, trombocitope- nia, nefropatía, sordera, cataratas Síndrome de plaqueta gris AR (NBEAL2) Ausencia de gránulos α, plaque- tas grises en tinción de Wright TAR (trombocitopenia con ausencia de radio) AR (RBM8A) Trombocitopenia, ausencia bila- teral de radios, pulgares normales Trombocitosis familiar AD Elevación persistente de plaque- tas, sin riesgo de transformación maligna Coagulación Hemorrágicas Hemofilia A Ligada al X Déficit factor VIII, hemartrosis, hematomas Hemofilia B Ligada al X Déficit factor IX, síntomas simila- res a hemofilia A Enfermedad de von Willebrand AD (tipos 1,2A,2B,2M); AR (2N,3) Sangrado mucocutáneo, trastor- no hemorrágico más común Deficiencias raras de factores (I,II,V,VII,X,XI,XIII) Mayoría AR; FXI AD Diátesis hemorrágica variable, pruebas especiales Afibrinogenemia congénita AR Ausencia total de fibrinógeno, sangrado en cordón umbilical Trombóticas (trombofilias) Factor V Leiden AD Resistencia a proteína C activada, trombosis venosa Mutación protrombina G20210A AD Niveles elevados de protrombina, trombosis venosa Déficit de antitrombina III AD Alto riesgo trombótico (85% vida), trombosis precoz, resisten- cia a heparina
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas hereditarias 29 Componente Categoría Enfermedades principales Herencia Características clave Coagulación Déficit de proteína C AD Tromboembolismos recurrentes, necrosis cutánea por cumarínicos Déficit de proteína S AD Similar a déficit de proteína C, pérdida fetal Síndrome de plaqueta pegajosa AD Hiperagregabilidad plaquetaria, trombosis arterial y venosa pre- coz Proteínas plasmáticas Metabolismo del hierro Hemocromatosis hereditaria AR (mayoría); AD (ferroportina) Sobrecarga de hierro por déficit de hepcidina, daño hepático y cardíaco Aferrotransferrinemia congénita AR Anemia microcítica hipocrómica ferropénica, depósitos de hierro Ganglios linfáticos Linfoprolifera- tivos Síndrome linfoprolifera- tivo autoinmune AD (FAS) Linfadenopatía no maligna, au- toinmunidad, linfocitos T doble negativos Enfermedad de Hodgkin familiar Poligénica Variantes de riesgo en KDR, KLH- DC8B, PAX5, GATA3, CCNF Inmunodeficiencias con linfadenopatías Variable (ATM, NBS1, etc.) Linfadenopatías secundarias, inestabilidad cromosómica, ries- go de neoplasias Bazo Asplenia Asplenia congénita aislada AD (RPSA) Sepsis neumocócica fulminante, requiere profilaxis y vacunación Síndrome de Ivemark (asplenia) AR Ausencia de bazo, malformacio- nes cardíacas, isomerismo pul- monar Otras anomalías Bazo accesorio — Prevalencia 14.5%, generalmente asintomático Bazo errante — Movilidad anormal, riesgo de tor- sión y abdomen agudo AR: autosómica recesiva; AD: autosómica dominante; G6PD: glucosa-6-fosfato deshidrogenasa; TAR: trombocitopenia con ausencia de radio. Conclusiones Las enfermedades hematológicas hereditarias representan un reto importante en el diagnóstico y el tratamiento en la atención clínica, debido a su diversidad genética, baja frecuencia y solapamiento con trastornos adquiridos. Detectarlas a tiempo es crucial no solo para iniciar un tratamiento opor- tuno que evite complicaciones graves como la sobrecarga de hierro, las crisis vaso-oclusivas, las infecciones recurrentes o los eventos trombóticos, sino también para ofrecer asesoramiento genético a las familias y diseñar estrategias terapéuticas avanzadas.
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 30 En este contexto, el trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos ha demostrado ser efi- caz para tratar enfermedades como la anemia de Fanconi, la disqueratosis congénita y la anemia fal- ciforme, aunque su uso sigue limitado por la escasez de donantes compatibles y el riesgo de enferme- dad del injerto contra el huésped. Sin embargo, la innovación terapéutica más prometedora proviene de la edición genética con CRISPR-Cas9, que ha sido recientemente aprobada para tratar la anemia falciforme y la β-talasemia. Esta tecnología permite extraer las células madre del paciente, corregir la mutación en laboratorio y reimplantarlas, eliminando los riesgos inmunológicos propios del aloinjer- to y ofreciendo una alternativa curativa sin necesidad de un donante. Los ensayos clínicos muestran resultados sobresalientes, como la eliminación de las crisis vaso-oclusivas en la anemia falciforme y la independencia transfusional en más del 90% de los pacientes con talasemia, lo que representa un avance importante en la medicina regenerativa. Un diagnóstico preciso de estas enfermedades requiere un enfoque multidisciplinario que combi- ne la sospecha clínica, los estudios hematológicos tradicionales y las pruebas genéticas especializa- das, como la secuenciación de nueva generación. La clasificación basada en los componentes del siste- ma hematopoyético —eritrocitos, leucocitos, plaquetas, coagulación, proteínas plasmáticas, ganglios linfáticos y bazo—facilita el abordaje diagnóstico y el tratamiento. En resumen, un conocimiento profundo de las enfermedades hematológicas hereditarias y de sus bases moleculares es fundamen- tal para los médicos actuales, ya que permite diagnósticos tempranos, tratamientos personalizados y terapias curativas que mejoran el pronóstico. La integración de la genética, la hematología y las terapias avanzadas representa el futuro de la medicina, acercando la cura a condiciones que durante décadas se consideraron irreversibles. n Referencias 1. Lenti MV, Luu S, Carsetti R, Osier F, Ogwang R, Nnodu OE, et al. Asplenia and spleen hypofunction. Nat Rev Dis Primers. 2022;8(1):71. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/36329079 https://www.nature.com/articles/s41572-022-00399-x. 2. Chen X, Shao L, Ye Q. Diagnosis and management of Fan- coni anemia. J Evid Based Med. 2025;18(4):e70097. https:// www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/41427685. 3. Willig TN, Gazda H, Sieff CA. Diamond-Blackfan anemia. Curr Opin Hematol. 2000;7(2):85–94. http://www.ncbi. nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=Pub- Med&dopt=Citation&list_uids=10698294 4. Mason PJ, Bessler M. The genetics of dyskeratosis congeni- ta. Cancer Genet. 2011;204(12):635–45. https://www.ncbi. nlm.nih.gov/pubmed/22285015. 5. Cabrera E, Crespo G, VanWagner LB. Diagnosis and Management of Hereditary Hemochromatosis. JAMA. 2022;328(18):1862–3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/36346422 https://jamanetwork.com/journals/jama/article-ab- stract/2798181. 6. Mecca R, Senthil N, Lakshmanan S, Anna Anil A. Clin- ical Management of a Rare Hereditary Bleeding Disor- der in an Adult: Glanzmann Thrombasthenia. Cureus. 2024;16(10):e72391. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/39588442 https://assets.cureus.com/uploads/case_report/ pdf/303629/20241125-1664470-hf7hqt.pdf. 7. Mangla A, Agarwal N, Maruvada S. Sickle cell anemia. Stat- Pearls. Treasure Island (FL)2026. 8. Hsieh MM, Kang EM, Fitzhugh CD, Link MB, Bolan CD, Kur- lander R, et al. Allogeneic hematopoietic stem-cell trans- plantation for sickle cell disease. The New England journal of medicine. 2009;361(24):2309–17. https://www.ncbi.nlm. nih.gov/pubmed/20007560. 9. Bhagat M, Kamal R, Sharma J, Kaur K, Sharma A, Singh TG, et al. Gene therapy: Towards a new era of medicine. AAPS PharmSciTech. 2024;26(1):17. https://www.ncbi.nlm.nih. gov/pubmed/39702810 https://link.springer.com/article/10.1208/s12249-024- 03010-6. 10. Frangoul H, Altshuler D, Cappellini MD, Chen YS, Domm J,
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Hematología Clínica 35 M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 Enfermedades hematológicas adquiridas (II/III). Una revisión narrativa Acquired hematologic diseases (II/III). A narrative review Germán Campuzano Maya, MD1 “La sangre es el testigo más fiel de la vida, porque nunca miente y siempre recuerda. José Saramago (1922-2010. Escritor, Premio Nobel de Literatura 1998) Resumen. Las enfermedades hematológicas adquiridas comprenden varios trastornos que afec- tan el sistema hematopoyético por causas externas, como infecciones, medicamentos, alteraciones inmunitarias, deficiencias nutricionales, neoplasias y enfermedades degenerativas. Esta revisión cla- sifica las enfermedades adquiridas según los componentes del sistema hematopoyético: eritrocitos (como anemia ferropénica, de enfermedades crónicas, perniciosa, hemolítica autoinmune, aplásica adquirida y policitemias), leucocitos (incluyendo leucopenias, leucocitosis, alteraciones morfológi- cas y neoplasias malignas), plaquetas (trombocitopenias inmunomediadas, inducidas por fármacos e infecciones, trombocitosis y trombocitopatías), coagulación (como coagulación intravascular dise- minada, síndrome antifosfolípido y hemofilia adquirida), proteínas plasmáticas (gammapatías mo- noclonales y amiloidosis), medula ósea (mielofibrosis, mieloptisis), bazo (asplenia, hipoesplenismo) y ganglios linfáticos (linfomas y adenopatías reactivas). El diagnóstico requiere un enfoque inter- disciplinario y el tratamiento se centra en la causa subyacente, con avances en terapias dirigidas e inmunoterapias para las neoplasias hematológicas. Palabras clave: enfermedades hematológicas adquiridas; anemia; trombocitopenia; leucocito- sis; linfoma; trombofilia. 1 Médico especialista en Hematología y Medicina de Laboratorio, Profesor ad Honorem, Facultad de Medicina, Univer- sidad de Antioquia, Medellín Colombia. Dirección e-mail: gcm@hematologo.com.co
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 36 Abstract. Acquired hematologic diseases are diverse disorders impacting the hematopoietic sys- tem due to external factors such as infections, medications, immune responses, nutritional shorta- ges, tumors, and degenerative conditions. This review categorizes acquired diseases based on the affected hematopoietic components: erythrocytes (including iron deficiency anemia, anemia of chro- nic disease, pernicious anemia, autoimmune hemolytic anemia, acquired aplastic anemia, and poly- cythemias), leukocytes (covering leukopenias, leukocytoses, morphological changes, and malignant neoplasms), platelets (immune, drug-induced, and infectious thrombocytopenias, as well as throm- bocytosis and platelet dysfunctions), coagulation (such as disseminated intravascular coagulation, antiphospholipid syndrome, and acquired hemophilia), plasma proteins (monoclonal gammopathies and amyloidosis), bone marrow (myelofibrosis, myelophthisis), spleen (asplenia, hyposplenism), and lymph nodes (lymphomas and reactive adenopathies). Accurate diagnosis relies on an interdisci- plinary approach, and treatment aims to eliminate the root cause, with ongoing advancements in targeted therapies and immunotherapies for hematologic cancers. Keywords: acquired hematologic diseases; anemia; thrombocytopenia; leukocytosis; lymphoma; thrombophilia. a a a La hematología clínica se define como la subespecialidad médica dedicada al estudio, diagnósti- co, tratamiento y seguimiento de las enfermedades del sistema hematopoyético, que comprende la sangre, la medula ósea, el bazo y los ganglios linfáticos. Las manifestaciones hematológicas pueden surgir por alteraciones en las células progenitoras, por mecanismos genéticos, por enfermedades adquiridas en los órganos hematopoyéticos o como manifestaciones de enfermedades en órganos no hematopoyéticos, las cuales se evidencian en los hallazgos hematológicos. Esta situación particular explica la interrelación y la transversalidad del sistema hematopoyético con todos los órganos a los que llega la sangre. La transversalidad de la hematología radica en que la sangre circula por todo el organismo y actúa como un “espejo” que refleja procesos patológicos locales o sistémicos. Así, un hallazgo hematológico anormal puede ser la primera pista de una enfermedad primaria del sistema hematopoyético o de una afección de otro órgano que afecta de forma secundaria la sangre. Esta característica convierte al hematólogo en un consultor fundamental en la práctica clínica, ya que sus hallazgos orientan el diagnóstico y el manejo en múltiples especialidades. Desde el punto de vista práctico, el universo de la hematología puede subdividirse en tres grandes grupos: las enfermedades hematológicas hereditarias (I/III), las enfermedades hematológicas se- cundarias o adquiridas (II/III) y las manifestaciones hematológicas de enfermedades no hematológi- cas (III/III), cuya extensión y gran importancia se analizarán en tres artículos sucesivos. El presente artículo aborda el segundo grupo de esta trilogía. A diferencia de las enfermedades hematológicas hereditarias mencionadas anteriormente [1], las enfermedades hematológicas adquiridas son afecciones que afectan el sistema hematopoyético por causas externas, como infecciones, medicamentos, alteraciones inmunológicas, deficiencias nutri- cionales, cáncer y enfermedades degenerativas, entre otras. Esta distinción es crucial, ya que las
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 37 Enfermedades hematológicas adquiridas enfermedades adquiridas son considerablemente más frecuentes en la práctica clínica diaria y, en muchos casos, son potencialmente reversibles al tratar la causa subyacente. La transversalidad de la hematología adquiere una dimensión particular en el contexto de las enfermedades adquiridas, ya que el sistema hematopoyético actúa como un centinela que refleja procesos patológicos sistémicos: una anemia puede ser la primera manifestación de un cáncer oculto, una trombocitopenia puede alertar sobre una infección o un fármaco, y una leucocitosis puede ser la señal de un proceso inflama- torio o neoplásico. Esta interconexión explica por qué el hematólogo es un consultor indispensable en la práctica médica y por qué el abordaje de las enfermedades hematológicas adquiridas requiere una estrecha colaboración interdisciplinaria con internistas, oncólogos, infectólogos, reumatólogos y otras especialidades. En esta revisión, se abordarán las enfermedades hematológicas adquiridas, clasificándolas de for- ma arbitraria según los componentes del sistema hematopoyético: eritrocitos, leucocitos, plaquetas, coagulación sanguínea, proteínas plasmáticas, medula ósea, bazo y ganglios linfáticos, destacando sus causas, mecanismos fisiopatológicos, manifestaciones clínicas y opciones terapéuticas. n Recuadro 1. Para tener en cuenta Anemia ferropénica: La causa más frecuente de anemia a nivel mundial. Niveles de ferritina <30 ng/mL y saturación de transferrina <20% confirman el diagnóstico. Puede ser la primera señal de sangrado oculto (gas- trointestinal en adultos mayores, ginecológico en mujeres premenopáusicas). Anemia de enfermedades crónicas: segunda causa más común. Ferritina normal o elevada, saturación de transferrina baja y receptor soluble de transferrina normal. El tratamiento se centra en la enfermedad subya- cente. Anemia perniciosa: Déficit de vitamina B12 con anemia macrocítica (VCM >100 fL), neuropatía periférica y mielopatía subaguda combinada. Anticuerpos contra el factor intrínseco y las células parietales (sensibilidad 50-60%, especificidad ~100%). Púrpura trombocitopénica inmune (PTI): Causa más común de trombocitopenia adquirida por destrucción inmunitaria. Buscar y erradicar Helicobacter pylori en todos los pacientes (20-60% de asociación). Trombocitopenia inducida por heparina (HIT tipo II): Complicación grave con alto riesgo trombótico (hasta 50% de mortalidad sin tratamiento). Evaluar con puntuación 4Ts; suspender heparina e iniciar anticoagulante alternativo (argatroban, fondaparinux). Coagulación intravascular diseminada (CID): la puntuación de la ISTH ≥5 confirma el diagnóstico. Asociada a sepsis grave, trauma y neoplasias, requiere manejo de la causa subyacente. Asplenia adquirida: riesgo de infección fulminante por microorganismos encapsulados. Vacunación contra S. pneumoniae, H. influenzae y N. meningitidis y profilaxis antibiótica diaria. Gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS): Trastorno premaligno con riesgo de progresión a mieloma múltiple; requiere seguimiento periódico.
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 38 Enfermedades adquiridas de los eritrocitos Las enfermedades adquiridas de los eritrocitos se caracterizan por una disminución (anemia) o un aumento (eritrocitosis) de la masa eritrocitaria circulante. Disminución de la masa de eritrocitos La anemia es la alteración hematológica más común en la práctica clínica, afectando a aproximada- mente el 25% de la población mundial y siendo particularmente prevalente en países de ingresos bajos y medios [2]. La anemia ferropénica, la más frecuente, afecta de forma desproporcionada a gru- pos vulnerables, como niños en edad preescolar y mujeres en edad fértil, con más de 1200 millones de afectados a nivel global [2]. Clínicamente, se manifiesta con fatiga, palidez, caída del cabello, uñas quebradizas (coiloniquia) y, en casos graves, pica y síndrome de piernas inquietas [3]. Su diagnóstico se basa en niveles bajos de ferritina (menos de 30 ng/mL) y en saturación de transferrina (menos del 20%), lo cual es crucial, ya que la ferropenia puede ser la primera señal de pérdida sanguínea oculta, como el sangrado gastrointestinal crónico en adultos mayores o las hemorragias ginecológicas en mujeres premenopáusicas [4, 5]. La anemia por enfermedades crónicas, también conocida como anemia por inflamación, es la segunda en frecuencia y se observa en procesos inflamatorios crónicos, infecciones y neoplasias. Se caracteriza por ferritina normal o elevada, saturación de trans- ferrina baja y niveles normales de receptor soluble de transferrina [6, 7]. El tratamiento se centra en la enfermedad subyacente y, en casos seleccionados, puede incluir eritropoyetina o agentes novedo- sos, como los inhibidores de la hepcidina [6, 7]. La anemia perniciosa por déficit de vitamina B12 se caracteriza por anemia macrocítica (volumen corpuscular medio > 100 fL), neuropatía pe- riférica, mielopatía subaguda y ataxia. Su diagnóstico requiere niveles bajos de vitamina B12 (<200 pg/mL) y la detección de anticuerpos contra el factor intrínseco y las células parietales gástricas, con una sensibilidad del 50-60% y una alta especificidad casi al 100% [8, 9]. Es importante considerar la enfermedad celíaca y la infección por Helicobacter pylori, ya que su erradicación puede mejorar la respuesta al tratamiento [10]. La anemia hemolítica autoinmune se caracteriza por ictericia, esplenomegalia, aumento de la deshidrogenasa láctica, haptoglobina indetectable y reticu- locitosis, y se confirma mediante una prueba de Coombs directa positiva. Los anticuerpos pueden ser de tipo caliente (IgG, activos a 37 °C) o de tipo frío (IgM, activos a temperaturas inferiores a 30 °C). Los anticuerpos calientes, los más frecuentes, se relacionan con enfermedades linfoproliferativas, lupus eritematoso sistémico y con medicamentos como metildopa o penicilina, mientras que los fríos se asocian con infecciones por Mycoplasma pneumoniae o por el virus de Epstein-Barr [11]. Se ha sugerido que Helicobacter pylori podría desempeñar un papel en la fisiopatología de la anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos calientes en algunos casos, aunque la evidencia aún es limitada y requiere más investigación [12]. La anemia aplásica adquirida es una causa significativa de pancitopenia y se caracteriza por fatiga, infecciones recurrentes y sangrado. El diag- nóstico requiere una biopsia de medula ósea que muestre hipocelularidad (<25% de celularidad o <30% en pacientes jóvenes) [13, 14]. Se clasifica como no grave, grave o muy grave según los criterios de Camitta, que consideran el recuento de neutrófilos (<500 por μL para grave y <200 por μL para muy grave), de plaquetas (<20,000 por μL) y de reticulocitos (<20,000 por μL o <60,000 por μL) [13].
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 39 Enfermedades hematológicas adquiridas Aumento de la masa de eritrocitos (eritrocitosis) La policitemia vera, la principal enfermedad de este grupo, es una neoplasia mieloproliferativa clonal caracterizada por una proliferación excesiva de eritrocitos, frecuentemente asociada a la mu- tación JAK2 (V617F) [15]. Se presenta con eritrocitosis, leucocitosis y trombocitosis, esplenomega- lia y síntomas de hiperviscosidad, como cefalea, vértigo, prurito y eritromelalgia. El diagnóstico se realiza según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, que incluyen la presencia de la mutación JAK2V617F o de mutaciones similares, así como hallazgos clínicos y de laboratorio [16]. La eritrocitosis secundaria, o policitemia secundaria, implica un aumento de la masa de glóbulos rojos en respuesta a estímulos externos a la medula ósea, en contraste con la forma primaria, que es una neoplasia mieloproliferativa [17]. Esta fisiopatología se caracteriza por una producción exce- siva de eritropoyetina, que puede ser una respuesta fisiológica a la hipoxia o una producción autó- noma inapropiada [17]. La causa más frecuente es la hipoxia crónica, originada por enfermedades pulmonares obstructivas, apnea del sueño, cardiopatías congénitas cianóticas, tabaquismo intenso o residencia en altitudes elevadas [18]. También puede deberse a tumores productores de eri- tropoyetina, como carcinoma renal, hepatocarcinoma, hemangioblastomas cerebelosos y leiomiomas uterinos [19]. Las enfermedades renales quísticas y la estenosis de la arteria renal también pueden elevar la eritropoyetina de forma patológica [19]. Además, ciertos medicamentos, como la testosterona (que puede causar tasas de hasta el 66,7% en hombres en terapia de reemplazo [20]), los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2) e inhibidores de tirosina cinasas antiangiogénicos, pueden inducir eritrocitosis secundaria. Vivir a altitudes elevadas es una causa fisiológica de eritrocitosis compensatoria, mientras que la deshidratación puede causar eritrocitosis relativa debido a la disminución del volumen plasmático, sin un aumento real de la masa eritrocitaria. Enfermedades adquiridas de los leucocitos Leucopenia La leucopenia, definida por un recuento de leucocitos inferior a 4.000 por μL, es un hallazgo frecuen- te en el laboratorio, con causas que van desde procesos benignos y reversibles hasta graves trastornos hematológicos [21]. Las infecciones, especialmente las virales, son causas comunes y transitorias que afectan principalmente a los neutrófilos en niños, mediante mecanismos como la citotoxicidad viral directa, la destrucción inmunomediada y la desregulación mediada por citocinas [22]. Virus como SARS-CoV-2, VIH, citomegalovirus y virus de la influenza pueden causar leucopenia por estos meca- nismos, y en el caso del virus del síndrome de fiebre severa con trombocitopenia, la linfope- nia es un signo importante de gravedad [23]. Los fármacos son otra causa relevante, responsables de hasta el 30% de las discrasias sanguíneas, con un espectro que va desde leucopenia leve hasta aplasia medular grave [24]. Los agentes quimioterapéuticos, los inmunosupresores como el micofenolato mofetilo, los antivirales y los antibióticos como el trimetoprim-sulfametoxazol son ejemplos habitua- les [25]. Las enfermedades autoinmunes constituyen un grupo importante, en el que más de la mitad de los pacientes con leucopenia aislada presentan un diagnóstico o hallazgo autoinmune, siendo las
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 40 enfermedades tiroideas autoinmunes y autoinflamatorias las más frecuentes [21]. La neutropenia autoinmune, causada por autoanticuerpos dirigidos contra antígenos neutrofílicos, es un ejemplo clásico de este mecanismo [26]. Las deficiencias nutricionales, como las de vitamina B12 y de hierro, también son causas frecuentes de leucopenia según diversos estudios [27]. La deficiencia de cobre, que puede deberse a suplementos de zinc en dosis altas o a cirugías gastrointestinales, también se asocia con leucopenia [28]. Otras causas incluyen trastornos hematológicos primarios (neoplasias, síndromes mielodisplásicos), hiperesplenismo, endocrinopatías como el hipotiroidismo y la exposición a radiación o a tóxicos [21, 27]. Leucocitosis La leucocitosis, definida como un recuento de leucocitos superior a 11.000 por μL en adultos, es un hallazgo frecuente en el laboratorio y presenta un amplio diagnóstico diferencial que incluye causas benignas y malignas. Las infecciones, especialmente las bacterianas agudas, son la causa más co- mún y suelen provocar neutrofilia y desviación a la izquierda, aunque las infecciones virales, como la mononucleosis, también pueden causar linfocitosis reactiva. Procesos inflamatorios y autoinmunes, como la artritis reumatoide y las enfermedades inflamatorias intestinales, también son causas frecuentes de neutrofilia debido a la liberación de citocinas proinflamatorias. Los fármacos, en par- ticular los corticoides, que inducen leucocitosis por desmarginalización neutrofílica, y los anticon- vulsivos, como carbamazepina, lamotrigina y fenobarbital, que suelen producir leucocitosis benig- na y temporal, son otros factores relevantes. Las neoplasias hematológicas, incluidas las leucemias agudas y crónicas y las neoplasias mieloproliferativas, requieren un diagnóstico temprano mediante análisis de sangre periférica y, si es necesario, aspiración y biopsia de medula ósea. El estrés fisio- lógico y emocional, mediado por catecolaminas, puede causar una leucocitosis leve y transitoria de- bido a la movilización de neutrófilos y linfocitos desde los depósitos marginales. La esplenectomía suele asociarse con una leucocitosis crónica y leve, principalmente linfocítica, debido a la pérdida del órgano de filtrado y al secuestro de leucocitos. Durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre y en el trabajo de parto, se observa una leucocitosis neutrofílica fisiológica como respuesta inflamatoria sistémica normal. La obesidad, un estado inflamatorio crónico de bajo grado, también se relaciona con una leucocitosis neutrofílica mediada por citocinas del tejido adiposo. Otras causas incluyen tabaquismo, endocrinopatías como el hipertiroidismo, anemia hemolítica, necrosis tisu- lar, como el infarto de miocardio y las quemaduras, y síndromes hereditarios. Alteraciones morfológicas Las alteraciones morfológicas de los leucocitos en sangre periférica son esenciales para el diagnós- tico hematológico, ya que reflejan procesos fisiopatológicos que abarcan desde infecciones agudas hasta trastornos congénitos o neoplasias [29]. Estas alteraciones se clasifican en cambios reactivos, asociados a deficiencias nutricionales, hereditarios o neoplásicos y displásicos. Los cambios reacti- vos, los más comunes, suelen ser transitorios y se deben a infecciones, inflamación o al consumo de fármacos. En los neutrófilos, la respuesta a infecciones bacterianas graves o a la sepsis se manifies-
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 41 Enfermedades hematológicas adquiridas ta mediante “cambios tóxicos”, que incluyen granulación tóxica (gránulos primarios de color azul oscuro), cuerpos de Döhle (inclusiones citoplasmáticas pálidas), vacuolización y desviación a la iz- quierda [30]. La granulación tóxica persistente o severa puede indicar un pronóstico desfavorable y constituye un marcador útil para la detección temprana de sepsis [31]. La deficiencia de vitami- na B12 o de folato causa neutrófilos hipersegmentados (con cinco o más lóbulos, conocidos como macropolicitos [32]), hallazgo que, junto con los macroovalocitos, es patognomónico de anemia megaloblástica [32]. Los linfocitos reactivos o atípicos, con citoplasma abundante y basófilo y núcleo irregular, aparecen en infecciones virales como la mononucleosis infecciosa, aunque su persistencia requiere descartar neoplasias linfoproliferativas mediante citometría de flujo. Las alteraciones hereditarias en la morfología leucocitaria incluyen la anomalía de Pelger-Huët, un rasgo autosómico dominante que provoca hipolobulación nuclear en los neutrófilos (bilobados en forma de “lente” o “pince-nez”), sin afectar su función [33]. La anomalía de Alder-Reilly se caracteriza por gránulos gruesos y metacromáticos en todos los leucocitos, debido a la acumula- ción de mucopolisacáridos en trastornos lisosomales. La anomalía de May-Hegglin, también autosómica dominante, se caracteriza por cuerpos de Döhle en los granulocitos, trombocitopenia y plaquetas gigantes [34, 35]. Los cambios neoplásicos o displásicos, como en los síndromes mie- lodisplásicos o las leucemias agudas, incluyen blastos, hipogranulación, seudo-Pelger-Huët y cuerpos de Auer [105] y deben ser evaluados por un especialista en hematología. El extendido de sangre periférica es una herramienta diagnóstica costo-efectiva e insustituible, incluso en la era de la automatización [36]. Las enfermedades malignas de los leucocitos comprenden diversas neoplasias hematológicas que surgen de la transformación clonal de células progenitoras de la hematopoyesis, desde proce- sos leves hasta entidades agresivas de rápida progresión. Las leucemias agudas, como la mieloblás- tica y la linfoblástica, se caracterizan por una proliferación descontrolada de blastos inmaduros que interfieren con la hematopoyesis normal y requieren tratamiento urgente [37]. La clasificación de la OMS y del ICC 2022 centra el diagnóstico en las alteraciones genéticas, lo que facilita la sub- tipificación y la toma de decisiones terapéuticas personalizadas [38]. En la leucemia mieloide aguda, los inhibidores dirigidos contra FLT3, IDH1/2 y MEN1 han ampliado las opciones para pacientes no aptos para quimioterapia intensiva o con recaída [37]. En la leucemia linfoblás- tica aguda en adultos, la incorporación de la inmunoterapia y el seguimiento de la enfermedad mínima residual (EMR) han cambiado el manejo clínico [39]. La leucemia mieloide crónica, una neoplasia mieloproliferativa, se caracteriza por la translocación t(9;22)(q34;q11.2), conocida como cromosoma de Filadelfia, que da lugar al oncogén BCR-ABL1 [40]. La leucemia linfocítica crónica, la más frecuente en adultos mayores en Occidente, implica la acumulación de linfocitos B clonales maduros que expresan CD5, CD19, CD20 (en menor grado) y CD23 [41]. Su pronóstico varía según la mutación de IGVH, las alteraciones citogenéticas (especialmente del brazo 17p) y las mutaciones de TP53 [41]. Los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton (BTKi) y de BCL2 han reemplazado progresivamente la quimioinmunoterapia convencional [42]. Los síndromes mielodisplásicos son neoplasias clonales de células madre hematopoyéticas caracterizadas por hematopoyesis ineficaz, displasia morfológica y citopenias periféricas, con riesgo variable de pro- gresión a leucemia mieloblástica aguda [43]. La estratificación del riesgo se realiza mediante sistemas como el IPSS-M, que combina datos clínicos, citogenéticos y moleculares [43]. Las neo-
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 42 plasias mieloproliferativas, incluyendo la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis primaria, se caracterizan por una proliferación clonal de uno o más linajes mie- loides, con producción excesiva de células hematopoyéticas [44]. Enfermedades adquiridas de las plaquetas Las enfermedades relacionadas con las plaquetas se clasifican en trombocitopenia, trombocitosis y trombocitopatías. Trombocitopenia La trombocitopenia se define como un recuento de plaquetas inferior a 150.000 por μL. Las trombocitopenias adquiridas comprenden una variedad de trastornos clasificados según su causa, incluyendo formas inmunomediadas, inducidas por medicamentos, relacionadas con infec- ciones, secundarias a enfermedades sistémicas o vinculadas a estados fisiológicos especiales como el embarazo [45]. La púrpura trombocitopénica idiopática autoinmune (PTI) es la causa más frecuente de trombocitopenia adquirida por destrucción inmunitaria, con síntomas como petequias, equimosis y sangrado mucocutáneo, y se diagnostica por exclusión tras descartar otras causas [46]. La relación entre Helicobacter pylori y PTI está bien documentada; entre el 20% y el 60% de estos pacientes presentan infección por esta bacteria, y su erradicación puede elevar las plaquetas en aproximadamente la mitad de los casos [47]. Se considera que el mecanismo subyacente implica el mimetismo molecular entre antígenos de Helicobacter pylori, especialmente la proteína CagA, y antígenos plaquetarios [48]. Las guías actuales recomiendan buscar y erradicar Helicobacter pylori en todos los pacientes con PTI, especialmente en regiones de alta prevalencia [46]. La trom- bocitopenia inducida por heparina tipo II, una reacción inmunitaria que produce anticuerpos contra el complejo heparina-factor 4, requiere diagnóstico mediante la puntuación 4Ts y pruebas inmunológicas. Es una complicación grave, de alta morbilidad, que obliga a suspender la heparina e iniciar anticoagulantes alternativos como argatroban, lepirudina o fondaparinux. Puede ocasionar trombosis en hasta el 50% de los casos no tratados [49]. La trombocitopenia inducida por fár- macos (DITP) puede deberse a mielosupresión directa, como en la quimioterapia antineoplásica, que afecta al 21,8% de los pacientes, a mecanismos inmunitarios, como en la HIT tipo II, o a ciertos antibióticos y a la quinina [50]. Entre las infecciones, la sepsis suele causar trombocitopenia en un 37,9% de los pacientes críticos, vinculada a una mayor mortalidad y a un peor pronóstico, mediante mecanismos como el consumo por CID, el secuestro esplénico, la inhibición de la megacariopoyesis y la destrucción inmunitaria [51, 52]. Algunas infecciones virales también están relacionadas con trombocitopenia: el VIH produce destrucción inmunitaria y producción deficiente, con prevalencias del 4,5% al 26,2% en pacientes no tratados [53, 54]; el VHC genera trombocitopenia por mecanismos inmunitarios y secuestro esplénico causado por hipertensión portal y fibrosis hepática [55, 56]; el SARS-CoV-2 puede desencadenar PTI, con recuentos plaquetarios de aproximadamente 6000/μL y una mortalidad del 7% [57]; el dengue comúnmente produce trombocitopenia, más acentuada en casos severos, por alteraciones en la megacariopoyesis y aumento en el consumo y eliminación de
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 43 Enfermedades hematológicas adquiridas plaquetas [58]; y la malaria, que presenta trombocitopenia en el 40-84% de los casos, con una preva- lencia del 70% en regiones endémicas [59]. Otras causas adquiridas incluyen la trombocitopenia gestacional, frecuente en el embarazo y que generalmente no requiere tratamiento, así como la relacionada con enfermedad hepática crónica, que disminuye la trombopoyetina, causa secuestro esplénico y consumo [60], y la secundaria a enfermedades autoinmunes como el lupus, en la que los anticuerpos antifosfolípidos y la destrucción inmunitaria contribuyen [61]. Por último, el consumo excesivo de alcohol puede producir trombocitopatía y trombocitopenia en pacientes con dependencia alcohólica, que son reversibles con la abstinencia y mejoran en 1-2 semanas [62]. Trombocitosis La trombocitosis se define como un recuento de plaquetas superior a 450.000 por μL. Puede ser de origen clonal o no clonal. La trombocitemia esencial es la forma más representativa de este grupo, una neoplasia mie- loproliferativa clonal caracterizada por trombocitosis persistente, proliferación de megacariocitos y un riesgo aumentado de trombosis y hemorragias. El diagnóstico se realiza según los criterios de la OMS, que incluyen la detección de mutaciones conductoras (JAK2, CALR, MPL) y la exclusión de otras neoplasias mieloproliferativas [63]. La trombocitosis reactiva, la más frecuente, representa hasta el 91,8% de los casos [64] y puede deberse a infecciones (44,9%), lesión tisular (11,4%), trombo- citosis de rebote (10,2%), deficiencia de hierro, inflamación crónica, neoplasias sólidas, hemorragias, hemólisis, esplenectomía y ciertos medicamentos [65]. La decisión terapéutica dependerá de la causa subyacente [66]. Para distinguir entre trombocitosis clonal y reactiva, es fundamental realizar una anamnesis detallada, un examen físico y estudios de laboratorio [64]. Un volumen plaquetario medio bajo indica una causa reactiva, mientras que la presencia de mutaciones driver (JAK2, CALR, MPL) confirma un origen clonal. Trombocitopatía La trombocitopatía más común es la inducida por medicamentos, como la aspirina, que provoca una inhibición irreversible de la COX-1 en las plaquetas. El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica farmacológica y se confirma mediante pruebas de función plaquetaria [67]. Además de la aspirina, los inhibidores de P2Y12, como clopidogrel, prasugrel y ticagrelor, utilizados en el síndro- me coronario agudo y tras la colocación de stents, son causas frecuentes de trombocitopatía ad- quirida. Estos medicamentos bloquean el receptor P2Y12 en las plaquetas, inhibiendo la agregación mediada por el difosfato de adenosina [68, 69]. La sospecha clínica se confirma mediante pruebas de agregación plaquetaria. Otros fármacos, como AINEs, antibióticos, medicamentos cardiovasculares, hipolipemiantes, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y expansores de volumen, también pueden alterar la función plaquetaria y favorecer las hemorragias [70]. El té verde, rico en epigalocatequina-3-galato, inhibe la agregación plaquetaria tanto in vitro como en pacientes, al blo- quear vías de señalización activadas por diversos agonistas [71]. También se ha reportado púrpura trombótica trombocitopénica relacionada con su consumo [72]. Los arándanos, por su contenido en
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 44 polifenoles, como flavonoides, antocianinas y proantocianidinas, podrían tener un efecto similar al de la aspirina sobre la función plaquetaria [73]. Se ha observado sangrado intraoperatorio mayor en cirugías vasculares [73] y plásticas [74] en nuestra región. Finalmente, el alcohol inhibe la función plaquetaria al activar la fosfolipasa A2, lo que reduce la producción de metabolitos del ácido araqui- dónico [75]. En alcohólicos, se reportan fallos plaquetarios con disminución del ADP intracelular, déficit en el almacenamiento de ADP y trombocitopenia por aumento de la destrucción y de la pro- ducción ineficaz de plaquetas [71]. Enfermedades adquiridas de la coagulación sanguínea Las enfermedades relacionadas con la coagulación sanguínea abarcan desde trastornos de hiper- coagulabilidad hasta diátesis hemorrágicas, que pueden deberse a causas como infecciones o a la autoinmunidad. La coagulación intravascular diseminada (CID) afecta a muchos pacientes con sepsis grave, agravando la disfunción orgánica y caracterizándose por sangrado y coágulos si- multáneos, con tiempos de coagulación prolongados, fibrinógeno bajo y productos de degradación de la fibrina elevados. Su diagnóstico se realiza según los criterios de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH), que consideran los niveles de plaquetas, tiempo de protrombina, fi- brinógeno y dímero D. Una puntuación ≥5 confirma CID [76]. La enfermedad hepática crónica causa coagulopatías complejas por déficit de factores de coagulación e hiperfibrinólisis, que se manifiestan con sangrado mucoso y digestivo y requieren análisis de coagulación y evaluación hepática. La ci- rrosis aumenta el riesgo de sangrado y de trombosis portal, por lo que es esencial medir el tiempo de protrombina y el fibrinógeno [77]. El síndrome antifosfolípido provoca trombosis venosas o arteriales, pérdidas gestacionales recurrentes y trombocitopenia, y se diagnostica según criterios clí- nicos y de laboratorio que incluyen anticuerpos específicos y su persistencia en al menos dos pruebas separadas por intervalos de 12 semanas [78]. La fibrilación auricular, arritmia frecuente en adultos, es una causa importante de embolismos sistémicos y requiere anticoagulación [79]. La hemofilia A adquirida, un trastorno autoinmune contra el factor VIII, suele afectar a mayores de 60 años o durante el posparto, y se caracteriza por hematomas extensos y hemorragias en tejidos blandos, sin antecedentes familiares. Se confirma mediante prueba de tiempo de tromboplastina parcial activada prolongado, bajo nivel de factor VIII y presencia de inhibidores [80]. La enfermedad de von Wi- llebrand adquirida, vinculada a neoplasias mieloproliferativas, especialmente a la trombocite- mia esencial, se manifiesta con sangrado mucocutáneo y presenta un defecto adquirido del factor von Willebrand, común en el tipo 1 [81]. La afibrinogenemia adquirida, aunque poco frecuente, implica niveles muy bajos o ausentes de fibrinógeno por consumo o por autoanticuerpos, y se diag- nostica con tiempo de trombina prolongado y fibrinógeno indetectable sin hemorragia masiva [82]. Enfermedades adquiridas de las proteínas plasmáticas La gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS, por sus siglas en inglés, Mo- noclonal Gammopathy of Undetermined Significance) es un trastorno premaligno común que no presenta síntomas y se detecta por la presencia de una proteína monoclonal en suero, sin cumplir los criterios diagnósticos de mieloma múltiple. Su importancia radica en el riesgo de progresión a
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 45 Enfermedades hematológicas adquiridas neoplasias de células plasmáticas [83]. La amiloidosis por cadenas ligeras, la forma más fre- cuente de la enfermedad sistémica, está relacionada con discrasias de células plasmáticas y puede manifestarse con síndrome nefrótico, insuficiencia cardíaca, neuropatía periférica y macroglosia. Para su diagnóstico, es necesario identificar depósitos de amiloide en tejidos y las cadenas ligeras implicadas, ya que requiere atención urgente debido a su rápida progresión [84]. La amiloidosis hereditaria por deficiencia de transtiretina causa insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, neuropatía periférica y disautonomía. Se transmite de forma autosómica dominante y requiere un estudio genético y una gammagrafía con 99mTc-DPD para su diagnóstico. Los trata- mientos incluyen estabilizadores de tetrámeros, como tafamidis, y silenciadores genéticos, como patisiran e inotersen [85]. En la hepatitis C crónica, la crioglobulinemia mixta puede oca- sionar vasculitis, artralgias, neuropatía periférica y glomerulonefritis; el diagnóstico se establece mediante la detección de crioglobulinas en el suero. La crioglobulinemia mixta tipo II, la más frecuente, contiene IgM con actividad de factor reumatoide. El síndrome de hipervisco- sidad, asociado a hipergamaglobulinemia monoclonal, se caracteriza por síntomas neurológicos, sangrado mucocutáneo y retinopatía. Se sospecha por la presencia de paraproteína y se confirma midiendo la viscosidad sérica [86]. Enfermedades adquiridas de la medula ósea Las enfermedades adquiridas de la medula ósea comprenden diversos trastornos que afectan la he- matopoyesis normal y presentan una incidencia creciente en la población envejecida. Se dividen en clonales y no clonales. La mielofibrosis primaria es una neoplasia mieloproliferativa clonal que causa esplenomegalia, anemia y síntomas constitucionales [87]. La mielofibrosis secundaria puede desarrollarse en pacientes con trombocitemia esencial o policitemia vera, presentando síntomas similares a los de la mielofibrosis primaria; su diagnóstico requiere confirmar previa- mente una neoplasia mieloproliferativa [88]. La anemia aplásica adquirida, de origen inmuno- lógico, se caracteriza por la destrucción de células madre hematopoyéticas mediada por linfocitos T, lo que provoca pancitopenia progresiva y medula ósea hipocelular, sin infiltrados ni fibrosis; su diagnóstico incluye biopsia de medula ósea y la exclusión de otras causas de pancitopenia [89]. La mieloptisis, una anemia por ocupación medular por tejido no hematopoyético, se presenta clíni- camente con pancitopenia y puede acompañarse de fiebre si la causa es infecciosa o inflamatoria. Comúnmente ocurre en metástasis de carcinomas, especialmente de próstata [90], de mama [91] y de pulmón [91]. La tuberculosis miliar, la causa no neoplásica más frecuente, infiltra directamente la medula ósea, causando fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso; el diagnóstico se confirma mediante la detección de micobacterias en la biopsia [92]. Otras causas no neoplásicas comprenden la sarcoidosis con infiltración granulomatosa, enfermedades de depósito lipídico como la enfer- medad de Gaucher, la mielofibrosis primaria o secundaria [93] y causas metabólicas raras, como la oxalosis, que puede producir insuficiencia renal y depósito de cristales de oxalato en la me- dula ósea [93]. El diagnóstico se centra en identificar la enfermedad subyacente mediante estudios histopatológicos, microbiológicos y metabólicos, dado que el pronóstico y el tratamiento dependen de la causa específica.
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 46 n Recuadro 2. Para recordar Anemia hemolítica autoinmune: Prueba de Coombs directa positiva. Anticuerpos calientes (IgG) → asocia- dos al lupus, a linfomas y a fármacos (metildopa, penicilina). Anticuerpos fríos (IgM) → asociados a Mycoplas- ma pneumoniae y al virus Epstein-Barr. Anemia aplásica adquirida: Pancitopenia con medula ósea hipocelular (<25%). Clasificación de Camitta se- gún neutrófilos (<500/μL: grave; <200/μL: muy grave), plaquetas (<20.000/μL) y reticulocitos (<20.000/μL o <60.000/μL). Policitemia rubra vera: Neoplasia mieloproliferativa con mutación JAK2V617F. Eritrocitosis, leucocitosis, trombocitosis, esplenomegalia y síntomas de hiperviscosidad (cefalea, prurito, eritromelalgia). Leucocitosis reactiva vs. maligna: Infecciones bacterianas → neutrofilia con desviación a la izquierda y cambios tóxicos. Neoplasias → blastos, hipogranulación, seudopelagerización y cuerpos de Auer. Neutrófilos hipersegmentados (macropolicitos): patognomónicos de anemia megaloblástica por déficit de vitamina B12 o de folato. Trombocitosis reactiva: Representa hasta el 91,8% de las trombocitosis. Causas: infecciones (44,9%), lesión tisular (11,4%), deficiencia de hierro, inflamación crónica. VPM bajo sugiere causa reactiva. Trombocitopatía por fármacos: Aspirina (inhibición irreversible de COX-1), clopidogrel (bloqueo de P2Y12), AINEs, alcohol, té verde y arándanos. Diagnóstico mediante la historia clínica y las pruebas de agregación plaquetaria. Linfoma de Hodgkin: Células de Reed-Sternberg. Tratamiento con ABVD o BV-AVD según el estadio y los factores de riesgo. Enfermedades adquiridas del bazo El linfoma de la zona marginal esplénica es un tipo poco frecuente de linfoma de células B de bajo grado que predomina en esa región, caracterizado por esplenomegalia aislada y linfocitosis [94]. La asplenia adquirida, la forma más común, resulta de esplenectomías por trauma, en- fermedades hematológicas o neoplasias [95]. Los pacientes sin bazo presentan un mayor riesgo de infecciones graves por microorganismos encapsulados, como Streptococcus pneumoniae, Haemoph- ilus influenzae y Neisseria meningitidis. El diagnóstico se basa en antecedentes de esplenectomía o en la presencia de cuerpos de Howell-Jolly en el frotis de sangre periférica. La vacunación contra S. pneumoniae, H. influenzae y N. meningitidis, junto con la profilaxis antibiótica diaria (penicilina o amoxicilina), es fundamental para prevenir el síndrome de infección fulminante posesplenectomía [96]. Este síndrome presenta una mortalidad de hasta el 50% incluso con tratamiento antibiótico intensivo y se diagnostica clínicamente y mediante microbiología [97]. El hipoesplenismo funcio- nal adquirido es muy prevalente en la anemia de células falciformes, afectando hasta el 100% de los pacientes, y también se asocia con la enfermedad celíaca y con trastornos autoinmunes sistémicos. Clínicamente, se manifiesta por una mayor susceptibilidad a infecciones y por la presen- cia de cuerpos de Howell-Jolly en la sangre periférica. Este hipoesplenismo puede revertirse en algunos casos al tratar la causa subyacente, como la dieta sin gluten en la enfermedad celíaca o el control de la enfermedad autoinmune [98, 99]. La esplenomegalia tropical, o síndrome de es-
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 47 Enfermedades hematológicas adquiridas plenomegalia malárica hiperreactiva, es una complicación inmunológica de la malaria cróni- ca, caracterizada por esplenomegalia masiva, linfocitosis, aumento de la IgM y riesgo de infecciones bacterianas. Su diagnóstico se basa en la epidemiología, la clínica y la exclusión de otras causas. Es frecuente en regiones endémicas de malaria y responde al tratamiento antimalárico. La esplenome- galia masiva puede causar hipersplenismo y requerir esplenectomía en casos refractarios [100]. Enfermedades adquiridas de los ganglios linfáticos Las enfermedades malignas de los ganglios linfáticos comprenden un conjunto diverso de neoplasias que derivan de la transformación clonal de células linfoides en distintos estadios de maduración, desde procesos indolentes hasta entidades agresivas de rápida progresión [101, 102]. La clasificación de estos trastornos ha avanzado significativamente con la quinta edición de la clasificación de la Or- ganización Mundial de la Salud (WHO- HAEM 5) y la Clasificación Internacional de Consenso (ICC) de 2022, que combinan datos clínicos, morfológicos, inmunohistoquímicos y moleculares para defi- nir entidades nosológicas más precisas [103]. Los linfomas se dividen en dos categorías principales: el linfoma de Hodgkin (LH), que representa cerca del 10% de todos los linfomas y se caracteriza por la presencia de células de Reed-Sternberg, y los linfomas no Hodgkin (LNH), que repre- sentan el 90% restante [104]. El linfoma de Hodgkin clásico, que es el subtipo más frecuente, afecta aproximadamente a 8.857 nuevos pacientes al año en Estados Unidos y su tratamiento varía según el estadio y los factores de riesgo, empleando esquemas como ABVD o BV-AVD, junto con radioterapia [105]. Entre los linfomas no Hodgkin, el linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) es el más común, con cerca del 30% de los casos. Aunque más del 60% de los pacientes se curan con R-CHOP, aproximadamente un tercio presenta recaídas o enfermedad refractaria [106]. El linfoma folicular (FL), el tipo más frecuente de linfoma indolente, representa cerca del 20% de estos linfomas. A pesar de tener un pronóstico favorable, suele ser incurable, con recaídas frecuentes y riesgo de transformación en un linfoma agresivo [107]. El linfoma de células del manto es un linfoma no Hodgkin de células B maduras, poco frecuente, con un espectro que oscila entre indolente y agresivo, caracterizado por la translocación t(11;14) y una heterogeneidad molecular que explica distintas conductas clínicas y respuestas a las terapias, con avances recientes en terapias dirigidas, como los inhibidores de BTK [108]. Los linfomas T periféricos conforman un grupo heterogéneo de neoplasias agresivas de células T con pronóstico desfavorable, para las cuales las terapias basadas en anticuerpos, incluidas las monoclonales, biespecíficas, CAR-T y conjugados anticuerpo-fármaco, representan estrategias prometedoras en desarrollo [109]. Las adenopatías, que implican cambios en el tamaño o la consistencia de los ganglios linfáticos, son hallazgos comunes en la práctica clínica y pueden deberse a causas variadas, desde procesos benignos y autolimitados hasta procesos graves [110, 111]. Las infecciones predominan entre estas causas, incluyendo virus como el virus de Epstein-Barr, el citomegalovirus, el VIH y el SARS-CoV-2, así como bacterias como la tuberculosis, la sífilis secundaria, la enfermedad por arañazo de gato y las infecciones estreptocócicas y estafilocócicas [112]. También las enfermedades autoin- munes y los trastornos sistémicos —como el lupus, la artritis reumatoide, la sarcoidosis y la enfermedad de Castleman— constituyen una categoría importante [113, 114]. Además, las
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 48 reacciones a medicamentos (fenitoína, carbamazepina, alopurinol) y las adenopatías relacionadas con vacunas, especialmente tras la inmunización contra COVID-19, son causas iatrogénicas cada vez más frecuentes [110]. Otras causas no malignas incluyen trastornos por depósito, como la amiloi- dosis, y entidades linfoproliferativas benignas, como la enfermedad de Kikuchi-Fujimoto y la enfermedad de Rosai-Dorfman [110, 111]. La distribución, localizada o generalizada, es un dato clínico clave, ya que la adenopatía generalizada suele indicar una enfermedad sistémica subyacente [111, 115]. En presencia de adenopatía, una historia clínica y una exploración física detalladas son esenciales, y el diagnóstico debe orientarse según la sospecha clínica, lo que puede requerir desde vigilancia y estudios de laboratorio hasta imágenes y biopsia para confirmarlo [111]. Entre las enfer- medades no neoplásicas que afectan a los ganglios, destaca la enfermedad de Kikuchi-Fujimo- to, una linfadenitis necrotizante histiocítica de baja incidencia que afecta principalmente a mujeres jóvenes con linfadenopatía cervical dolorosa, fiebre y síntomas constitucionales; su diagnóstico se realiza mediante biopsia, que revela necrosis y ausencia de neutrófilos [116]. La enfermedad de Castleman, un trastorno raro de linfoproliferación, puede ser unicéntrica (linfadenopatía locali- zada) o multicéntrica (afección sistémica, síntomas B y alteraciones en los exámenes de laboratorio); requiere biopsia ganglionar que muestra atrofia de los centros germinales y hiperplasia de células plasmáticas [117]. La forma multicéntrica de Castleman está relacionada con la infección por HHV-8 y por el VIH [118]. La enfermedad de Rosai-Dorfman, una histiocitosis benigna, se caracteriza por linfadenopatía cervical masiva, fiebre y aumento de la eritrosedimentación; su diagnóstico se confirma por la presencia de histiocitos con emperipolesis en la biopsia [119]. Generalmente, esta enfermedad es autolimitada [120]. Tabla 1 Enfermedades hematológicas adquiridas por componentes del sistema hematopoyético Componente Categoría Enfermedades principales Causa/Mecanismo Características clave Eritrocitos Disminución de masa (anemias) Anemia ferropénica Déficit de hierro (pérdida crónica, ingesta insuficiente) Ferritina <30 ng/mL, satura- ción transferrina <20%, coilo- niquia, pica Anemia de enfer- medades crónicas Inflamación crónica, infecciones, neoplasias Ferritina normal/elevada, sa- turación transferrina baja, re- ceptor soluble de transferrina normal Anemia perniciosa Déficit de vitamina B12 (autoanticuerpos) VCM >100 fL, neuropatía, anti- cuerpos anti-factor intrínseco Anemia hemolíti- ca autoinmune Autoanticuerpos contra eritrocitos Coombs directa positiva, icte- ricia, LDH elevada, haptoglobi- na indetectable Anemia aplásica adquirida Destrucción inmune de células madre (linfocitos T) Pancitopenia, medula ósea hi- pocelular (<25%)
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 49 Enfermedades hematológicas adquiridas Componente Categoría Enfermedades principales Causa/Mecanismo Características clave Eritrocitos Aumento de masa (eritroci- tosis) Policitemia rubra vera Mutación JAK2V617F (neoplasia clonal) Eritrocitosis, leucocitosis, trombocitosis, esplenomega- lia, prurito Eritrocitosis secundaria Hipoxia crónica, tumo- res secretores de EPO, fármacos Producción excesiva de eritro- poyetina (fisiológica o inapro- piada) Leucocitos Leucopenia Leucopenia viral/ infecciosa Infecciones virales (SARS-CoV-2, VIH, CMV, influenza) Transitoria, afecta principal- mente neutrófilos y linfocitos Leucopenia por fármacos Quimioterapia, inmunosu- presores, antibióticos Hasta 30% de las discrasias sanguíneas Leucopenia autoinmune Autoanticuerpos contra neutrófilos Asociada a enfermedades ti- roideas autoinmunes Deficiencias nutricionales Déficit de vitamina B12, hierro, cobre Reversible con suplementa- ción Leucocitosis Leucocitosis infecciosa Infecciones bacterianas agudas Neutrofilia con desviación iz- quierda y cambios tóxicos Leucocitosis por fármacos Corticoides (desmargi- nalización), anticonvulsi- vantes Benigna y transitoria Leucocitosis fisiológica Estrés, embarazo (3.er trimestre), ejercicio Mediada por catecolaminas, leve y transitoria Obesidad Estado inflamatorio crónico Neutrofilia mediada por citoci- nas del tejido adiposo Neoplasias ma- lignas Leucemia mielo- blástica aguda Proliferación clonal de blastos mieloides Blastos >20%, mutaciones FLT3, IDH1/2, NPM1 Leucemia linfo- blástica aguda Proliferación clonal de linfoblastos Blastos linfoides, inmunotera- pia, monitorización de MRD Leucemia mieloide crónica Translocación t(9;22) (cro- mosoma Filadelfia) BCR-ABL1 positivo, inhibido- res de tirosina cinasa Leucemia linfocítica crónica Acumulación de linfocitos B clonales (CD5+, CD19+, CD23+) Adultos mayores, mutación IGVH, del(17p), TP53 Síndromes mielodisplásicos Hematopoyesis ineficaz, displasia Citopenias, riesgo de progre- sión a LMA, IPSS-M Neoplasias mielo- proliferativas Proliferación clonal de linajes mieloides Policitemia vera, trombocite- mia esencial, mielofibrosis
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 50 Componente Categoría Enfermedades principales Causa/Mecanismo Características clave Leucocitos Alteraciones morfológicas Cambios tóxicos en neutrófilos Infecciones bacterianas graves, sepsis Granulación tóxica, cuerpos de Döhle, vacuolización Neutrófilos hiper- segmentados Déficit de vitamina B12 o folato Macropolicitos (≥5 lóbulos), patognomónico de anemia me- galoblástica Linfocitos reactivos Infecciones virales (mononucleosis) Citoplasma abundante basófi- lo, núcleo irregular Anomalía de Pelger-Huët (hereditaria) Mutación genética (benigna) Neutrófilos bilobados en “len- te” o “pince-nez” Anomalía de May-Hegglin (hereditaria) Mutación MYH9 Cuerpos de Döhle, trombocito- penia, plaquetas gigantes Plaquetas Trombocitopenia Púrpura trombocitopénica inmune (PTI) Destrucción inmunitaria de plaquetas Petequias, equimosis, sangra- do mucocutáneo; asociación con H. pylori (20-60%) Trombocitopenia inducida por heparina (HIT II) Anticuerpos anti-factor 4-heparina Trombosis en 50% no tratados, puntuación 4Ts Trombocitope- nia inducida por fármacos Mielosupresión o mecanismos inmunitarios Quimioterapia (21.8%), anti- bióticos, quinina Plaquetas Trombocitopenia infecciosa Sepsis, VIH, VHC, SARS- CoV-2, dengue, malaria Múltiples mecanismos: consu- mo, secuestro, inhibición de megacariopoyesis Trombocitopenia gestacional Fisiológica del embarazo Leve, no requiere tratamiento Trombocitopenia por alcohol Toxicidad directa, destrucción aumentada Reversible con abstinencia (1-2 semanas) Trombocitosis Trombocitemia esencial Neoplasia mieloproliferativa clonal Mutaciones JAK2, CALR, MPL; riesgo de trombosis y hemo- rragia Trombocitosis reactiva Infecciones (44.9%), lesión tisular (11.4%), deficiencia de hierro Representa 91.8% de casos, VPM bajo Trombocitopatía Trombocitopatía por fármacos Aspirina (COX-1), clopido- grel (P2Y12), AINEs Inhibición de agregación pla- quetaria Trombocitopatía por alimentos Té verde, arándanos Inhibición de agregación por polifenoles Trombocitopatía por alcohol Inhibición de fosfolipasa A2 Disminución de metabolitos del ácido araquidónico
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 51 Enfermedades hematológicas adquiridas Componente Categoría Enfermedades principales Causa/Mecanismo Características clave Coagulación Hipercoagulabi- lidad Coagulación intravascular diseminada (CID) Sepsis grave, trauma, neoplasias Sangrado y trombosis simultá- neos, puntuación ISTH ≥5 Síndrome antifosfolípido Anticuerpos antifosfolípidos Trombosis venosa/arterial, pérdidas gestacionales, anti- cuerpos persistentes Fibrilación auricular Arritmia cardíaca Riesgo de embolismo sistémi- co, requiere anticoagulación Diátesis hemorrágica Hemofilia A adquirida Autoanticuerpos contra factor VIII Mayores de 60 años o pos- tparto, hematomas extensos, inhibidor de factor VIII Enfermedad de von Willebrand adquirida Neoplasias mieloproliferativas Sangrado mucocutáneo, de- fecto adquirido de FvW Afibrinogenemia adquirida Consumo o autoanticuerpos Fibrinógeno indetectable, tiem- po de trombina prolongado Proteínas plasmáti- cas Gammapatías Gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS) Expansión clonal de células plasmáticas Proteína monoclonal sin cri- terios de mieloma, riesgo de progresión Proteínas plasmáticas Amiloidosis por cadenas ligeras Discrasias de células plasmáticas Síndrome nefrótico, insuficien- cia cardíaca, macroglosia Amiloidosis hereditaria por transtiretina Mutación autosómica dominante Insuficiencia cardíaca con FE preservada, neuropatía Crioglobulinemia Crioglobulinemia mixta (hepatitis C) Infección crónica por VHC Vasculitis, artralgias, neuropa- tía, crioglobulinas en suero Hiperviscosidad Síndrome de hiperviscosidad Hipergammaglobulinemia monoclonal Síntomas neurológicos, san- grado, retinopatía Medula ósea Clonales Mielofibrosis primaria Neoplasia mieloproliferativa Esplenomegalia, anemia, cam- bios constitucionales Mielofibrosis secundaria Evolución de TE o PV Similar a mielofibrosis primaria No clonales Anemia aplásica adquirida Destrucción inmune de células madre Pancitopenia, medula hipoce- lular Mieloptisis Ocupación medular por metástasis Pancitopenia, metástasis de próstata, mama, pulmón Mieloptisis no neoplásica Tuberculosis miliar, sarcoidosis, Gaucher Infiltración granulomatosa o por depósito
Campuzano-Maya Germán, MD M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 52 Componente Categoría Enfermedades principales Causa/Mecanismo Características clave Bazo Asplenia Asplenia adquirida Esplenectomía (trauma, enfermedades hematológicas) Riesgo de sepsis por encapsu- lados, cuerpos de Howell-Jolly Hipoesplenismo funcional Anemia falciforme (100%), enfermedad celíaca Cuerpos de Howell-Jolly, sus- ceptible a infecciones Esplenomegalia Esplenomegalia tropical (hiperre- activa malárica) Malaria crónica Esplenomegalia masiva, linfo- citosis, IgM elevada Neoplasias Linfoma de la zona marginal esplénica Linfoma de células B de bajo grado Esplenomegalia aislada, linfo- citosis Ganglios linfáticos Linfomas Linfoma de Hodgkin clásico Células de Reed-Sternberg 10% de linfomas, tratamiento ABVD/BV-AVD Linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) Transformación clonal de células B 30% de linfomas no Hodgkin, tratamiento R-CHOP Linfoma folicular Linfoma indolente de células B 20% de linfomas, incurable con recaídas Linfoma de células del manto Translocación t(11;14), células B maduras Inhibidores de BTK, espectro indolente-agresivo Ganglios linfáticos Linfomas T periféricos Neoplasias agresivas de células T Mal pronóstico, terapias con anticuerpos Adenopatías benignas Adenopatías infecciosas Virus (EBV, CMV, VIH), bacterias (tuberculosis, sífilis) Localizadas o generalizadas, curso autolimitado Enfermedad de Kikuchi-Fujimoto Linfadenitis necrotizante histiocítica Mujeres jóvenes, cervical do- lorosa, biopsia revela necrosis Enfermedad de Castleman Trastorno linfoproliferativo Unilateral (localizada) o multi- céntrica (HHV-8, VIH) Enfermedad de Rosai-Dorfman Histiocitosis benigna Cervical masiva, emperipolesis en biopsia, autolimitada Adenopatías por fármacos/ vacunas Fenitoína, carbamazepina, vacuna COVID-19 Iatrogénicas, generalmente benignas EPO: eritropoyetina; VCM: volumen corpuscular medio; LDH: lactato deshidrogenasa; PTI: púrpura trombocitopénica inmune; HIT: trombocitopenia inducida por heparina; VHC: virus de la hepatitis C; VIH: virus de la inmunodeficiencia hu- mana; CMV: citomegalovirus; ISTH: Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia; FvW: factor de von Willebrand; MGUS: gammapatía monoclonal de significado incierto; LMA: leucemia mieloblástica aguda; TE: trombocitemia esencial; PV: policitemia vera; VPM: volumen plaquetario medio; BTK: tirosina cinasa de Bruton; EBV: virus de Epstein-Barr; HHV- 8: herpesvirus humano tipo 8.
M&H / Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 53 Enfermedades hematológicas adquiridas Conclusiones Las enfermedades hematológicas adquiridas constituyen un grupo diverso y muy frecuente en la práctica clínica. Incluyen desde condiciones leves y autolimitadas —como la leucocitosis fisiológica o la trombocitopenia durante el embarazo— hasta trastornos graves y potencialmente mortales, tales como las leucemias agudas, la coagulación intravascular diseminada o la sepsis fulminante tras una esplenectomía. Su relevancia no solo proviene de su alta prevalencia —la anemia afecta aproxima- damente al 25% de la población mundial y la anemia ferropénica a más de 1.200 millones de perso- nas—, sino también de que muchas de estas enfermedades constituyen la primera señal de procesos sistémicos subyacentes, como neoplasias ocultas, infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes o toxicidades por medicamentos. El diagnóstico de las enfermedades hematológicas adquiridas requiere un enfoque cuidadoso que combine la historia clínica completa, un examen físico detallado y pruebas de laboratorio pertinen- tes. Aunque la automatización ha avanzado, el extendido de sangre periférica sigue siendo una he- rramienta diagnóstica indispensable, ya que permite detectar cambios morfológicos importantes, como neutrófilos hipersegmentados en anemia megaloblástica, alteraciones tóxicas en sepsis o blas- tos en leucemias agudas, que contribuyen a la diferenciación diagnóstica. Las pruebas especializa- das, como la citometría de flujo, la biopsia de medula ósea, los estudios citogenéticos y moleculares, y las evaluaciones de la función plaquetaria y de la coagulación, son fundamentales para confirmar el diagnóstico y definir el mejor tratamiento. Los avances en el tratamiento de estas enfermedades en las últimas décadas han sido notables. En las neoplasias hematológicas, la incorporación de terapias dirigidas —como los inhibidores de tirosina kinasa en la leucemia mieloide crónica, los inhibidores de FLT3 e IDH en la leucemia mie- loblástica aguda, y los inhibidores de BTK y BCL2 en la leucemia linfocítica crónica—, junto con in- munoterapias (anticuerpos monoclonales, biespecíficos y CAR-T), ha modificado considerablemente el pronóstico, logrando tasas de curación o control a largo plazo que, hace diez años, parecían impo- sibles. En las enfermedades no neoplásicas, el tratamiento busca identificar y abordar la causa sub- yacente, como la suplementación de hierro o de vitaminas, la erradicación de Helicobacter pylori en la PTI, la suspensión de fármacos que las inducen o el tratamiento de infecciones o enfermedades autoinmunes, lo que en muchos casos puede llevar a la resolución total del trastorno hematológico. En conclusión, el conocimiento profundo de las enfermedades hematológicas adquiridas y de sus causas subyacentes es fundamental para el médico contemporáneo, ya que permite un diagnóstico temprano, un tratamiento personalizado y, en muchos casos, la prevención de complicaciones graves. La integración de la hematología con otras especialidades médicas, junto con los avances en terapias dirigidas e inmunoterapias, representa el futuro de la medicina, ofreciendo a los pacientes con en- fermedades hematológicas adquiridas opciones terapéuticas cada vez más efectivas y con mejores perfiles de seguridad. La sangre, como fiel testigo de la vida, nos recuerda que su estudio es esencial para comprender y tratar las enfermedades que afectan al ser humano en su totalidad. n
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